La Mujer Maravilla comenzó a girar y una estela de reflejos salpicó
las paredes. El Hombre Invisible la contempló con envidia.
La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos
sábado, 27 de julio de 2013
Luces
domingo, 21 de julio de 2013
Palabras -a-
Roberto Fontanarrosa percibe la expectación de los asistentes al II Congreso de la Lengua Española y en su interior engorda una sonrisa. Luego, con firmeza y desenfado, dicta una absolución plebeya para las malas palabras. Hay picardía y enjundia en las formulaciones que, a medida que crecen, promueven sorpresas, sonrisas y hasta carcajadas. Al cabo del exorcismo la audiencia aplaude, liberada. El rey de España contempla un cristal de saldescendiendo por la mejilla de Sofía mientras exclama, estremecido, ¡qué lo parió!
viernes, 19 de julio de 2013
Simetrías
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| "Se va la tarde".foto de Roberto Recofsky |
Hostigada
por un aluvión de desgracias sucesivas la razón de Madelén Bidagaray cede al
embate y es invadida por las hordas de una dimensión alucinada. La compañera
del hombre que apostó al futuro de Santa Rosa al plantar los cimientos de una esperanza
que hoy lleva su nombre, Villa Uhalde, se refugia en un viejo galpón y allí se
queda a esperar a las parcas. Cada tanto los fantasmas retornan y ella denuncia
a gigantes de un solo ojo o secretos
aquelarres a pocas cuadras del hospital de zona. Desesperada, formula extrañas invocaciones a Aitor que nadie entiende. Esto ocurre en Santa
Rosa, en un territorio surcado por las luces malas y los tinguiriricas. Sucede
que a la hora de defenderse Madelén apela a las armas que le provee su atormentada
memoria: los dioses, las voces y los
mitos del país vasco que ha quedado
lejos, infinitamente lejos.
La noche presenta su luna creciente
en sociedad mientras las brasas se blanquean en el fogón y el vino corre sereno
y amistoso, al igual que los relatos. José Depetris ha prometido historias de
su abuela y todos las reclaman atentos y distendidos. María Sarmiento se
descubre ante los comensales encantadora
y misteriosa, síntesis de esta pampa desmedida. Cautiva desde niña, la columna
de Redondo la rescata en los alrededores de la mítica Leuvucó. Con uno de sus
salvadores se habrá de casar años más tarde y no demorará en fundar una
familia que crece y se extiende por el
territorio de La Pampa.
María es fuerza y pasión y su
figura se embellece en el relato del nieto. Dice José que cada vez que
alguien le preguntaba por sus padres y sus orígenes se limitaba a responder lo
que todos presentían. Ella era hija del viento.
Margarita Serraino calla,
estremecida. Ella también tiene una abuela cautiva y mil historias de desvelos y coraje.
Incitada por el relato de José o al influjo de la magia de la velada se decide
al tiempo que elige las palabras. Recuerda a su abuela de talones cortados, recurso
de captores para impedir su fuga, y mientras habla el silencio se sienta
respetuoso a su alrededor. Dominga Mariqueo tuvo una vida de leyenda y no es casual
que Enrique Stieben se nutriera de ella para su Hualicho Mapu. Pero... ¿cómo se
entiende que habiendo retornado con los suyos doña Dominga siguiera teniendo
apellido aborigen? La voz de Margarita enronquece: es que es al revés,
explica,... ella era cautiva de los blancos.
(de la serie "Rimas")
viernes, 12 de julio de 2013
La invasión
(de Microrelatos de 33 palabras
Prisión
Ayer llegaron más.
Como antes, fueron recibidos en un clima
de consternado silencio. Asesinos,
torturadores, ninfómanas, pederastas,
sádicos, terroristas,
violadores. ..Todos se alternan ,esmeradamente, en el gobierno de la prisión de Abu Ghraib
Bagdad
El papiro
ardió encendiendo la noche. El hombre se encogió de espaldas .Allá lejos nacían otras crepitaciones. Inmoló otro rollo
en la hoguera. Y otro. Ninguno de ellos demostraba la existencia de Dios.
Prisión
viernes, 5 de julio de 2013
Raulito
Puto julio de frío, desamparos e histerias colectivas. Para qué hablar si fue en julio, también, el mutis por el foro de Julio Colombato ,Oscar Perna, Guillermo Mareque y el Gringo Nervi ...
Y ahora Raulito. La muerte lo aprehendió de noche y a traición, reiterando en forma de metáfora callejones de su vida.
Didácticas de la sobremuerte.
Raulito, constructor de esa dialéctica que gozamos y padecimos, que le hizo ganar el mote, para nosotros, de entrrecasa, de “Raulismo”.
No salen las palabras, puto invierno de manos frías que no le arrancan a este teclado una mísera idea redentora, un buen réquiem, un miserere adecuado para la ronda de la tristeza, para subirse a la ronda de la tristeza y exorcizarla, acaso, con algún chiste pavo de su inagotable galería.
El Raulismo che, amigo y camarada. Hoy lo recordamos, emergiendo entre el humo espeso de una madrugada en la redacción, para dilatar el cierre por si Ansa Latina o la BBC regalaban una migaja sobre el secuestro de Aramburu o aquella vergonzosa huida de Saigón.
Cuando los chafes del plomo y de la sangre lo arrancaron de sus pájaros les gritó tan fuerte que todavía resuenan sus denuncias en el firmamento sonoro de los justos. Proclamas que cada tanto retornan a la calle Independencia escritas con cal, para que nadie olvide. Lecciones de dignidad, tan bienvenidas como necesarias en este país del face-boock y la tilinguería. Gritos, demandas potentes. Por eso no hicieron falta altavoces, hace poco, en Rawson, cuando un juez, un tribunal y los canallas volvieron a escucharlo.
Ellos, los miserables, lo saben bien; cuando debió callar, calló.
Raulito ríos o salinero. Cronista nictálope en esta comarca de sombras. No hay dudas que está dentro de las coordenadas de Brecht.
Raúl Celso D`Atri, el Raulito
Maldito corazón. Maldito frío que no le saca al teclado un adiós más justiciero.
Se fue, menos mal que lo llevamos adentro.
17 de julio de 2009
viernes, 28 de junio de 2013
Cotidiano
Cotidiano
Repite que la quiere. Una y otra vez, como una plegaria, en voz muy baja. Ella asiente con los ojos cerrados y la cabeza baja. Se afana por abrirlos para verificar si miente.
(microrelatos de 33 palabras)
viernes, 21 de junio de 2013
Wall Street
El viejo arrastró la palma suplicante sobre las baldosas, pero la moneda
siguió a su dueño hasta el último piso. Desde los ventanales la calle era una
línea y el viejo una coma.
(de microrelatos de 33 palabras)
sábado, 15 de junio de 2013
Una historia con Bustriazo Ortíz
Marcas
Marcas
“...uno lo dice quién lo piensa yo soy el dueño de mi boca
pero ella sabe lo que es de ella y estoy de piedras mil rodeado digo de piedras
de aura buena piedras que andan por mi sueño piedras que suenan en mi lengua y
de una piedra vos viniste y en tu apellido están sus señas tal vez mañana y
ahora mismo me suban piedras azulencas lo que te digo me lo escucho es un
salvarte de la ausencia como el que va
por los olvidos y a cicatrices les da tierra tal vez no vuelva ya a cantarte
hasta tu sien que me estremezca piedra de amor piedra que canta en mis pisadas
veo tu huella!...”
(Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Elegías de la Piedra que Canta)
Amonites,
nombre común de un grupo de cefalópodos extinguidos que solían tener una caparazón
en espiral enrollada sobre sí misma. Estos animales, parecidos a los calamares,
aparecieron durante el devónico, hace unos 380 millones de años, y
desaparecieron junto a los dinosaurios al final del cretácico, hace 65 millones
de años.
La
explicación, en labios de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, tuvo la virtud de
establecer una tregua doméstica en medio de
la permanente zozobra general.
Espectros de guerra lucían sus ropajes en el Beagle y el miedo fundaba nuevos ministerios.
Ya
hemos establecido que es un amonite…¿hace falta
presentar a Juan Carlos?.
El
poeta cumplía con rigor su visita de los
viernes y esta rutina nos arropaba. Nos sentíamos seguros en ella, flagelados
por tanta incertidumbre. Los fines de
semana las consternaciones se daban a la
fuga mientras afuera, el caos.
Una
de esas tardes de otoño, rumbo a la
callecita Florida, algo convocó la atención del vate en la cubierta de lajas
del Colegio Héctor Ayax Guiñazú. En una
de ellas, con prodigiosa precisión, se advertía la impronta de un molusco en la
piedra.
Era
un círculo perfecto con un diagrama
interior que poco más tarde maravilló a Raquel por su belleza y desplegó
el asombro de los niños que , esa misma noche, bautizaron el descubrimiento
como “el amonite del Penca”.
Durante
muchos viernes y algunas otras derrotas
el “Flamenco Bustriz” dio cuenta
de los avatares del bajorrelieve junto a un generoso inventario de solicitaciones a las musas y andanzas de compadres.
Luego
vinieron otros otoños y Juan Carlos se internó en ellos embriagado de
distancias. Todavía anda por
allí.
El
amonite fue, desde entonces, un tesoro cuyos arcones abrimos de tanto en tanto
solo por el placer de ver en otros ojos niños las miradas de embeleso que nosotros mismos habíamos experimentado en
las farragosas postrimerías de los setenta.
En
el primer día del nuevo milenio visitamos a Juan Carlos obedeciendo a una vieja
promesa y, entre otras cosas, ofrecimos detalles de la perdurabilidad de esta cicatriz del
tiempo.
Entre recuerdo y recuerdo, le informamos que nuestras excursiones a la muralla del
Colegio Ayax Guiñazú se habían acrecentado a partir de una certeza que
desplegaba la enciclopedia: la piedra pizarra se compone por capas y ellas, a
menudo, se desprenden dejando al descubieto sus misterios.
-Como un
cuaderno que se deshoja..
-Como
una forma de conversar de la naturaleza
Bustriazo
brindó por ello y por los incipientes pasos de nuestro primer nieto, Fermín, que hace poco inició su ciclo
escolar en el mismo colegio que preserva
“el amonite del Penca”.
Como
era previsible, en esa especie de rito iniciático que padres y abuelos cumplen
cuando los vientos son propicios, una tarde sin más señas regalamos a Fermín la
historia y la localización del secreto.
Él
escuchó en silencio y con las cejas arqueadas. Luego, se puso a examinar palmo
a palmo los cientos y cientos de placas
multiformes hasta que, para nuestro estupor, indicó la localización de un nuevo
amonite. Y otro más, a pocos centímetros del primero.
Desde
entonces, asoman en nuestras tertulias consideraciones acerca de los enigmas de la piedra y los insondables universos
de las causalidades. Aconteceres de las
pequeñas cosas, humildes felicidades
cotidianas en las que ahora se hacen presentes, diáfanas y vehementes, menciones
recurrentes a “los amonites de Fermín”.
Aún
no hemos visitado a Juan Carlos para relatarle la novedad.
Aguardamos,
quién sabe, una caricia del aire, algún ademán del alma, probablemente un
quiebre del horizonte que oriente acerca
del momento más adecuado para imponerlo de estas revelaciones de la piedra.
Hasta
que eso suceda el tesorero del Club Atlético Positivista podrá inquirir, quizás
en los arrebatos de una crispación utilitaria, para qué diablos sirve todo esto.
Mientras
alumbre otra respuesta balbucearemos voces acerca de la imaginación o la memoria. Búsquedas, tal vez una tímida ponderación a Epicuro ...
...O
mejor, argüir que esta cuestión de los amonites sigue siendo un buen tema de
coloquio para ciertas tardes de otoño en que el desconsuelo o la angustia penetran
por la radio.
diciembre 2004
martes, 11 de junio de 2013
Cuchilleros
Se
calcularon fieramente. Ponchos pardos guareciendo los brazos. Fue un duelo
efímero y singular, sin treguas. Hubo una finta y un esquive. Acaso alguna lamentación cuando el gavilán del puñal
astilló el espejo.
(de la serie microcuentos de 33 palabras)
miércoles, 5 de junio de 2013
5 de junio
El crepúsculo es el más luminoso que
recuerda y alumbra relámpagos de plata
sobre el lomo de los pájaros. Se abaten los ojos al fulgor de su pechera
mientras una lágrima se dispara.
(de microrelatos de 33 palabras)
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