lunes, 26 de noviembre de 2012

Elementos


Menos mal el cobijo, que es al mismo tiempo  refugio y plataforma. Este es el nido: el  lugar al que pertenecemos, la localización del origen y, acaso, la revelación  de deberes y destinos. Porque el nido se construye al amparo de viento y tempestades, hace pie en las ramas más robustas y procura el sol  como itinerario de vida.



Danzan, iluminan, crepitan. Las  llamas son flores multicolores que crecen, sustentan y subyugan  Hipnotizan. . Este es el milagro del fuego, la consagración  de una maravilla que vence al tiempo y se remonta a los orígenes. En el fuego, o en un simple fueguito, está la localización del sitio como una señal para inferir  procedencias y  destinos. Solo hay que saber leerlo.

(esculturas de Nahuel Pumilla)


Indispensable vecindad

Juan Carlos Pumilla - Raquel Barabaschi Anoche, en una ceremonia pletórica de emoción, junto aRaquel   Barabaschi, hemos sido objeto...