sábado, 23 de abril de 2016

¡Llamá a los ladrones!


(dedicado a CintiaAlcaraz)
Un vislumbre, acaso una interpelación de la conciencia generada por la crónica cotidiana, hizo que retornara a la actualidad un recuerdo sepultado que sobrevivió por más de medio siglo.
Los sesenta avanzaban con cierta pereza y unas vacaciones en Buenos Aires nos permitieron ser espectadores de dos hechos sustanciales que de alguna manera prefigurarían un destino. La televisión presentaba un ignoto grupo musical denominado Beatles y una entrevista a un jovencito de Brasil que con mucho énfasis denunciaba en el pentagrama una parcela dolorosa de la realidad de su país.
El muchacho era Chico Buarque de Hollanda y la canción aludía, de manera furtiva, al golpe de Estado que marcaba el final de sueño socialista de Joao Goulart.
Luego sabríamos que no fue ni la primera ni la última creación de Chico destinado a denunciar la injusticia. Vaya como ejemplo la célebre “Cáliz” que alude a la admonición “cállese” impuesta por Janio Quadros siguiendo el protocolo de silencio dictado por los EEUU.
La canción que nos ocupa, y que revive la crónica de ayer, adquirió tanto predicamento popular que Chico , para sortear la censura, debió registrar bajo los seudónimos de Julinho de Adelaide y Leonel Paiva , ardid que no le evitaría la cárcel primero y el destierro luego.
Eso, nada más, un retazo del pasado recuperado de los pliegues de la memoria por los aconteceres de la actualidad nacional y, ciertamente, por los elementos que regalan los titulares de estas horas

Despierta amor
Tuve una pesadilla ahora
Soné que había gente afuera
Golpeando el portón
Que aflicción
Era la pesada
En una camioneta oscura
Dios Mío, Santa criatura
Llama, llama, llama, llama al ladrón
Llama al ladrón
Despierta amo
No es ninguna pesadilla
Ya hay gente en la escalera
Creando confusión
Que aflicción
Son los hombres
Y yo aquí parado en pijama
No me gusta pasar vejámenes
Llama, llama, llama al ladrón!
Si yo demorara unos meses
Te conviene a veces aún sufrir
Pero si pasa un ano y no vengo
Ponte ropa de domingo
Y puedes olvidarme
Despierta, amor
Que el animal es bravo y no sosiega
Si tu corres te agarra
Si te quedas, no lo sé
Atención, no demores
Un día de estos llega tu hora
No discutas inútilmente
No reclames, clama
¡Llama, clama, llama, clama
¡Llama al ladrón!
¡Llama al ladrón!
No olvides el cepillo
El jabón y la guitarra.

Los hijos

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