domingo, 24 de abril de 2016

Don Tomás

Don Tomás se enfunda en una robe, calzado con pantuflas y al calor de la estufa hogar que acaba de instalar en el comedor central de la Malvina, se apresta a cumplir con uno de sus pasatiempos favoritos: leer y releer todas las publicaciones que puntualmente, mes a mes, sus amigos le envían desde Buenos Aires.
            Es buena cosa esta de mantenerse al día con lo que ocurre en el mundo. Aquí, en la inmensidad de la llanura agreste y dura de domar alguien se lanza mes a mes a pasear con los alrededores del Bing Ben, toma un café en Montmartre y bebe un bourbon en un acogedor paseo cubierto de la aristocrática Boston.
            De pronto, su imaginación se sobresalta. Un titular anuncia que el fraude del canal de Panamá se ha consumado y la monumental obra quedará interrumpida. No habrá, al menos por décadas, un paso que permita el abrazo de los dos océanos.
            Don Tomás relee la noticia y reflexiona. Sus ojos se detienen en los detalles. Hay  más, en la contratapa se  anuncia que  en Brasil el bueno de Deodoro la Fonseca ha disuelto  el Congreso… ¡que se entretengan…” La balanza vuelve a inclinarse apara el lado de los buenos. . Nuevamente será este territorio el que se privilegie en su contacto hacia el Pacífico.
            ¡Chile está tan cerca! No, no ha sido mala idea la de afincarse en el sitio donde inexorablemente deberán pasar quienes tengan apetencias de cobre, cuero, carne y sal.
            Don Tomás afina la punta de su bigote con los dedos y sonríe satisfecho.

            El es un hombre que sabe mirar con ojos de futuro.

Los hijos

LOS HIJOS                                                              A Nahuel, Lihué y Rayén Suelen jugar a la pelota por las ...