lunes, 15 de octubre de 2012

Noches

Presa de dolor aplasta la mano contra el cuello intentando aniquilarlas. Falla. Le cuesta incorporarse del lecho donde un hueco solitario descansa en el otro costado. La luna entra cuadrada por la ventana. Desde los pliegues de la sábana la razón de su desesperación lo contempla especulativamente y Serafín Manquillán abre la boca para gritar. Gesto estéril porque la voz se coagula en la garganta ante el tormento que lo desespera. Es el principio del ascenso a su rostro. Algo extraño cruza la frente del viejo que cae al suelo empapado de sudor. Un hilo de baba escurre por las comisuras de sus labios desatando la sed de algunas que comienzan a arrastrarse hacia el hueco oscuro de su boca. Un nuevo alarido brota ante el ardor y Serafín Manquillán despierta y sus ojos ansiosos se deslizan hasta la mesa donde la redoma aguarda impaciente. Afuera, la noche se corrompe.



                                                                   JCP

Indispensable vecindad

Juan Carlos Pumilla - Raquel Barabaschi Anoche, en una ceremonia pletórica de emoción, junto aRaquel   Barabaschi, hemos sido objeto...