jueves, 18 de octubre de 2012

Coro Ayuntún

Ellos redoblan sus voces y la tristeza se bate en retirada.

Es una fiesta verlos. La conjugación de los afectos afinada en clave de sol. Una construcción plural que modula esa cuerda que se eleva y dilata. Para llegar, claro, hasta una región sonora donde la soledad ha huido pisándole el rabo a sus fantasmas.

Proceden de distintas historias y caminos, andariegos de una constelación de huellas que se cruzan hasta configurar mil mapas de cicatrices finas y tenaces, como las arrugas.

Huellas que vienen y van. Las han andado a todas. Cargan a sus espaldas los soles y las noches de un siglo sin treguas. Angustias y desvelos, algunas alegrías, impiedades… Y sin embargo siguen, tenaces, sabedores que el tiempo es un regalo y es cosa de sabios desplegarlo.

Es algo lindo verlos. Distintos y armoniosos, graves y brillantes. Elevan sus voces desde el vértice más empinado de sus dignidades. Felices de estar juntos, sorprendidos y nerviosos como si cada vez fuera la primera. O la última.

Se arrebujan alegres e inquietos, como en un pentagrama, como si fueran pájaros. Quizás lo sean. Los han visto volar los cielos de La Pampa y hay quien sostiene haberlos contemplado en otras patrias.

Insistimos, es lindo verlos.

Lindo y bueno gozarlos, en la aurora de su nueva vida.

Ellos, los generosos, estremecidos y vivaces integrantes del coro Ayuntún.

Ayuntún…

Esa fraternidad coral que eleva su voz desde la comarca más austral del corazón y, para hacernos saber que no estamos solos, canta.

                                                                                 jcp





Raquel Barabaschi

Días de juicio ………………………………… RAQUEL BARABASCHI La vi llegar con su pañuelo verde y aquel  cartel arropado entre sus brazos. ...