viernes, 23 de diciembre de 2016

Un hadish por AndrésRivera


Hace unos minutos nomás, antes que la red desplegara su letanía de iniquidades cotidianas, el buen amigo Fernando Ojeda notificó sobre la muerte deAndrésRivera.
Ay.
Tan solo cuatro veces hablamos con el. En los prolegómenos del Encuentro de las Letras deGuatraché , en el interior de una de las salas del Instituto Alberdi y en el respiro de una jornada intensa en el aula magna de la UNLPam en que encendió una honra porCastelli y constituyó una abominación de los neutrales.
Hubo algo, acaso una especie de hilo rojo, que amortiguó su proverbial adustez .Probablemente el recuerdo de Emilio Jáuregui, presente en la tapa de Ajuste de Cuentas, cuya dedicatoria nos gratifica.
Emilio habita en una línea inconmensurable de El Verdugo en el Umbral, flameando su camisa blanca entre los fusiles de Onganía, en recuerdos mutuos, en los poemas traducidos de Ho chi Minh y retornó, omnipresente, en el relato de un viaje a Vietnam que hizo historia.
Es ocioso detenerse en cuánto lo admiramos.
Abundan, y habrá más, referencias certeras y justificadas, y retazos biográficos que tornan prescindible este texto de despedida.
Está el llanto de Falkner,Melville, Brecht y tantos otros humedeciendo estas líneas consagradas al militante que dio carnadura, como pocos, a los jacobinos de mayo.
Un momento del Primer Encuentro de las Letras enGuatrché.Basko Inchaurraga, Atilio Germani, AndrésRivera, Hamlet Lima Quintana, Juan Carlos Pumilla, Edgar Morisoli, Raquel Pumilla..Sala del Instituto Alberdi.
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