viernes, 14 de febrero de 2025

El crimen perfecto


 


La  hoja  penetró  sigilosa  en el corazón de la verdad. Hubo otras expiraciones, seriales. El cadáver de la realidad quedó sepultado en una pila de olvidos, papeles amarillos, relatos de televisión. Ninguna huella.

(de microrelatos de 33 palabras)

lunes, 10 de febrero de 2025

Memoria


 La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos

martes, 28 de enero de 2025

RAQUEL ESTUVO EN AUSCHWITZ



Ese invierno, pródigo de impiedades, en el interregno del segundo y tercer juicio de laSubzona 14,Raquel Barabaschj viajó a Europa para abrazar a su hijo.
Tenía otro objetivo. Formalizar una ofrenda a la memoria histórica y dejar testimonio de su solidaridad con las víctimas del Holocausto.
Ella, que procedía de otro, articuló esa acción persuadida, tal como lo sostienen nuestros maestros, de que el genocidio es una sola muerte, tan sólo una, repetida.
Así una jornada brumosa, se acercó al portal que preside una leyenda que, curiosamente, replica el pregón actual de los entregadores del país. Ese que sostiene que el trabajo libera a las víctimas.
“Arbeit macht frei “
Raquel ató a la cerca un pañuelo blanco que nos compromete e interpela. Un presente silencioso y a la vez locuaz, del dolor colectivo.
En estas oras , en que se cumplen ochenta años dela liberación de ese campo de exterminio, esa tela debe ser una hilacha.
Empero seguirá ondeando, airosa, a través del tiempo
Aunque subsista, tan solo, un hilo mínimo.
Desafiando inviernos , vientos y tempestades.
Porque no otra cosa es la memoria y sus compromisos.

jueves, 12 de diciembre de 2024

A cONTRALUZ

ESTUDIANTES PAMPEANOS CREARON LA PRIMERA FOTONOVELA SOBRE LA NOCHE DE LOS LÁPICES.



 

MENOS MAL LOS PIBES

"...Están allí mis hijos, mis hermanos
mis nietos de un futuro, desahuciado.
… escribo mis pancartas, las levanto
y me subo a sus sombras, hasta abrazarlos..."

Leemos: en el Hades, los muertos no conservan recuerdos de su vida anterior porque han cruzado el Olvido, el límite del retorno.

Menos mal que están, para vencer  la amnesia,  ellos.

Pibas, pibes que recuerdan. Mejor aún, moceríos desobedientes e insobornables, con memoria. Heredada, porque esos relatos  y reminiscencias provienen de otra época. Quedaron impregnados en las paredes, en las  estigmas   de una calle  adoquinada,  en las arrugas   de un rostro  que espera, en los manteles donde sobra  un plato, o dos, o todos, Ausencias  que duelen y sublevan.  Una falange del  tiempo en el que  el Leviatán sentó sus reales alterando  todo: subvertir la lógica de la existencia hasta alterarla: por caso, que los hijos mueran antes que sus padres.

¿Otra  época?

Los chiques que nos convocan a esta maravillosa iniciativa, irrumpen a contramano de las directrices  que imponen los dómines del sentido común. Muchos de ellos alzan pancartas reclamando justicia, o presupuesto. Otros añoran la tibieza de un abrazo fraterno porque el  abuelo  de las caricias se retrasa en regresar   al hogar. La  mitad se irá a dormir con la panza vacía  y los restantes avanzan  a tientas, navegando por los avatares de esta tormentosa, peligrosa, incierta singladura que en la asepsia de los manuales se reputa como realidad.

Esta fotonovela alivia, rejuvenece la orientación de la esperanza, se afianza en el legado de libertad, justicia y futuro que  esa monumental parcela de jóvenes, cuyo vacío se evidencia en los padrones, nos dejara.

Uno de nuestros maestros, Nervi, solía decirnos que, enfrentados a instancias  espinosas, al tigre  afgano se lo caza con el lebrel afgano.

Estos muchaches  de ahora no conocieron a Ricardo, pero replican esta sabiduría en sus realizaciones. Primero los retratos, ahora los fotogramas y la dramatización. Lenguajes remozados para acceder a conciencias lozanas  y refrescar a los mayores la importancia de no desdeñar los recursos, sino ideologizarlos tras el objetivo de urbanizar nuevos paradigmas.

Impedir que la historia se repita como tragedia, honrar la lucha y a los luchadores, romper  el silencio, proteger  a los pájaros  caídos.

Ya lo hemos dicho pero insistimos: la memoria como redentora de la historia. Un magisterio de ofrendas sin jactancias. Esa es la remembranza  que nos gusta, la que sirve para construir cosas nuevas. En ella  nos refugiamos, a su  amparo nos defendemos, con esa memoria  en ristre   avanzamos al porvenir con el afán de  calibrar – tal cual lo hicieran los rebeldes de la generación inmolada  -cuánto nos falta hasta  pellizcar, nuevamente,  el cielo con los  dedos.

Noches, lápices y aquí, exorcizando la oscuridad, soles.

Germinales  desenfadados, galácticos.

Se despliegan  luminosos  entre nosotros cada vez que promovemos  la alborada  de estas  páginas.

Amanecen en nuestro firmamento desbordados de luz.

Obcecados, esculpiendo  la melga de renovados  horizontes.

Vienen del otoño, soles primavera.

 

Juan Carlos Pumilla

Noviembre 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Florita

 



Los altavoces del predio del Club Pampero de Guatraché filtraban las albricias de la tarde estival y realzaban las trovas criollas de Saúl Huenchul. Décimas  subrayando las habilidades paisanas en esa jornada de destrezas.

Por la noche el tono del payador se sosegaría seduciendo a los asistentes de la vieja casa de Cultura con unos versos alejandrinos que nuestra memoria aun contiene.

Saúl echó atrás el ala de su sombrero en un implícito homenaje al Bardino y completó la articulación con un saludo mudo a un amigo entre el público.

Guillermo Herzel encumbró su brazo respondiendo, pero interrumpió la cortesía porque en ese momento descubrió a Florita refugiada en las protecciones de la fronda.

Mientras caminaba hacia ella Guillermo lucubraba acerca de  lo contento que se pondría Juan Carlos Bustriazo Ortiz cuando le comunicara sobre esa presencia.

Resulta ocioso presentar a Juan Carlos. Conoció a Florita en la pensión “Dos Picos”, esa que está a pasos de las vías. Ambos se cruzaban en los pasillos saludándose con circunspección e intercambiaban  consideraciones mundanas en el almacén  de Dayup.  Desde ese instante él se sintió profundamente atraído, no obstante  jamás se atrevió a confesarle esos sentimientos. Ni siquiera en los bailes donde la belleza de la joven iluminaba los galpones y el bandoneón de Godo tornaba  propicia la  relación. Pero Juan no bailaba.

Ella abanicaba  sus pestañas y él sentía la brisa.¡ Ni qué hablar de los fulgores de sus ojos claros abrasando su corazón!

Guillermo avanzó  hasta  nosotros y  en su semblante se acentuaba el júbilo. Sin preámbulos tocó el hombro del poeta para notificar que  Florita quería saludarlo. Mirta y Raquel palmearon  sus espaldas con entusiasmo y voces de aliento. Tan emocionadas y felices como  él que ahora se dilataba  en la hilera de eucaliptus desandando cuarenta años de ausencia.

Hubo un apretón de manos y dos sonrisas.

Huenchul dejaba  constancias  del singular tranco  pasuco de un tordillo que despertaba  las delicias de entendidos y profanos.

Espectadores de un momento único, e irrepetible, no quedó  pincelada alguna que fuera indiferente.

Florita perseveraba  esbelta y hermosa, igual que lucía  en la fotografía que un profesional  del oficio, tal vez Juan José Gozza, tomara en su juventud. Hasta su cabello, prodigio del Koleston, permanecía inalterable. Sus mejillas, cual  piel de una manzana madura, delataban el tiempo transcurrido pero, contrariando  sus designios, acentuaban  su encanto.

Se movían y las hojas crujientes ejecutaban una sinfonía  a cielo abierto. Él se atrevió a liberarla  de una ramita imperceptible  de sus hebras  y ella sacudió una ilusoria   brizna del pecho   del camisaco pardo que esa misma mañana Mirta había planchado con esmero.

Florita, recostada contra el tronco del árbol plegó su  pierna para forjar un cuatro perfecto. Juan agitó los brazos, tal cual si volara.

Parecían pájaros.

Acaso lo fueran.

Florita, Florentina Pukemeier hoy se prorroga en la evocación de su sobrina Silvia.

Juan, en  la nuestra.

Luego, cuando las copas de los árboles promovían sombras alargadas, en estos dominios de la Rubia Espesura, sobrevino  un abrazo moroso y un adiós al que le sobraron palabras.

“Ya se me apaga la copla,
brasita violeta del atardecer.
El aroma de la tierra,
ramito de ensueño, se vuelve mujer…”

 Cuando retornó del encuentro, radiante, blandiendo una sonrisa de campeonato,  Milodón,Flamenco B ustriz,   Búho Nictálope, Linyera trashumante,  se abstuvo de exponer pormenores  superfluos.

Salvo la  médula  de un diálogo tan mínimo como esta historia  que exhumamos de nuestros recuerdos, por si acaso el olvido:

-Sabe Florita que yo estaba enamorado de  usted.

Un  concierto carmesí inauguró  una  comparsa en sus pómulos

-¿Quiere que le diga una cosa Juan?, yo sentía lo mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 26 de octubre de 2024

Rebelde con causas


                                                                NORBERToO RIGHI

            Norberto Righi es un sujeto provocador y obstinado (“es que me estoy poniendo joven”). Portador de ideas fuertes y fijas enfrenta a la asamblea de escritores  con un brulote que inquieta o  escandaliza. Todos se vuelven en su contra y el poeta arguye con ardor e ironía. Constituyen un encanto sus juegos dialécticos. Y es otro lujo la batería de refutaciones que en bloque emergen del seno de una reunión cada vez  más caldeada, cada vez más cerca del abismo. Norberto no da tregua ni la pide. Ni se la dan. Cae el sol y la noche presagia agorerías que parecen disiparse cuando  se escucha con alivio un reclamo candoroso:

            -¿Pero es que nadie me va a preguntar si no he cambiado de opinión?

            Flores de albricias se entreabren para aceptar el convite. Pero Norberto no ha concluido:

            -Pues no. Para nada he cambiado de opinión.

viernes, 11 de octubre de 2024

ACERCA DE LOS APRENDIZAJES



La Universidad de La Plata es un hervidero de ideas y tensiones. Laicos y libres acarrean sus diferencias hasta la frontera del peligro. Todos auguran días aciagos y no quedan lugares para los tibios. El padre de Julio Colombato apoya una mano en el hombro de su hijo y con la otra le entrega un Smith & Wesson del treinta y ocho , cañón corto. Le dice: nunca lo saque, pero si debe hacerlo úselo bien...
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Julio Colombato acude al despacho de Alfredo Palacios atormentado por el peso de la leyenda que ya es el presidente de la Universidad y el senador nacional de leyes que causan revuelo. Desde su figura enjuta el hombre hace gala a su fama de gigante. Habla de la necesidad de integrar el interior a los contenidos de la enseñanza y explica las razones que lo llevaron a trabajar con Ricardo Levene en un libro sobre la historia de la economía argentina. El convite había sido para una charla, pero es puro monólogo que el estudiante no osa quebrar. Sólo al final, insuflado por la fogosidad del orador, vence su timidez y se atreve a manifestar su preocupación por los rumores de un inminente ingreso de la policía a la Universidad. “Quédese tranquilo, responde Palacios, mientras yo siga al frente aquí no pasa nadie...”
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(Del libro "Viejos, tras un retazo del olvido")

jueves, 26 de septiembre de 2024

El grito de la tierra


 PROTOCOLO

PARA LA DEFENSA

 Lo sostuvo el viejo Brecht, a modo de advertencia, en la alborada de  la noche  más oscura. Acaso recordando una rutina despiadada  de los dominadores a través de los siglos.

  Repasemos: primero vinieron por los bienes espirituales, invadieron los templos, destruyeron los códices,  luego los cantos y la lengua, más tarde la  conversión o la muerte.

 A continuación la construcción de una narrativa exculpatoria disimulando  el saqueo ,  tras una prédica falaz  que habla de épica  y libertad.

Al final, se llevaron el oro.

La historia se repite, dos veces,  evangelizó  el otro viejo.

Desde el subsuelo del tiempo  hasta ahora la cultura es el objeto maldito de la historia.  El blanco  precursor de todo lo demás.

Aquí está  la clave de la articulación que nos congrega y hermana.

La manufactura de una  estructura tutelar    a fin de  fundar  defensas  propiciando  avanzadas.

Acaso no hagan falta arquitectos. Bastan los ejemplos.

Habita aquí la razón de estas presencias. Dos mujeres luchadoras, hermanadas en un origen y un destino común: de las hachadas al canto y la poesía.

Teresa Pérez  la Negra Alvarado; retratarlas resulta una obviedad.

Corajudas, perseverantes, representativas de la comarca que nos cobija.

Saben de la  lucha pues  es ella la que signó todas sus vidas.

Del desamparo, niñas, crecieron en obrajes donde la felicidad es tan avara   que volver a  invocarla parece una blasfemia.

De la injusticia, porque fueron espectadoras privilegiadas de la explotación del hombre.

Ni que hablar  de la soledad, sus ojos hundidos en la inmensidad  de  un horizonte inagotable.

De ellas aprendimos que el macho del caldén es el más duro , que no es lo mismo mirar que ver y que es  poesía el olor a pan horneado o tierra mojada.

Una aprendió el mensaje que porta la cruz del águila y otra descubrió la alegría  en el sonido de una armónica , lejana, reverberando  al final de una  melga impiadosa y feroz que no otorga respiros.

Magisterios   del monte espeso.

Ambas saben de los gozos simples e imperecederos.

La  que corporiza  el tajo   definitivo  al último   tronco del  día. Faena  que preludia  la inminencia del mate  cocido de la noche en el fogón que alumbra los rostros entrañables.

Y algo más, catequesis del bosque que comparece, didáctica, en  estos días tan  inciertos. Una enseñanza, elemental  y concluyente, que viene de la tierra y sus hacheros: para frenar al fuego no hay como las picadas.

Resulta  eficaz   el modelo, Aprender de esta escuela inagotable del caldenar. insistir en lo que mejor sabemos y entendemos.

Juntarnos, por ejemplo.

Cantar, decir, apelar a la  Diuca Morisoli  haciendo crecer  el nuevo día. Resistir  en la trova  y alzar los diapasones para no olvidar.

ni silenciar…

...ni ignorar.

Que ninguna persona es una isla y se salva solo.

Tener presente que  quizás ahora mismo haya un niño  Tejada vagando por la calle.  Un niñe, un  millón de ellos que  irán  a dormir con  la panza vacía.

Nos emplazamos aquí orientados a  impugnar  los costados más crueles de esta realidad, persuadidos de la vigencia, la necesidad de una  canción de cuna  que nos cobije  y proteja.

Convertir  la memoria en una herramienta redentora de la historia.  

Para no desconocer que   ya hubo -en este   territorio de desgajos- forajidos que primero le  robaron la guitarra  al Tucho e hicieron lo mismo con la del Fueguito. Igual al  Sapito, ay…

Lagrimeó el Chiquito con la ausencia de la suya  y por ahí  anda, apuñalado, el  instrumento que se atesora  en la casa del Pelusa. Llora Laurita con su congoja a cuesta,  por el pillaje del legado  de su padre…

Y sin  embargo estamos aquí perseverando  en el canto.

Nos faltan esos instrumentos pero sus vibraciones persisten, tal cual este vocerío coral que hoy nos acompaña.

Ahí germina el desafío, perdurar en la tarea  apelando a las raíces en tanto  construir cosas  nuevas.

Por caso: ensambles lanzados  al  viento  con la sexta en Re.

En fin: una proclama tenaz que se eleve en las térmicas de esta primavera

Una huella de ida, copla empecinada, a  viva voz,  labrando  surcos hasta mojarle la oreja a este porvenir tan arisco.

viernes, 20 de septiembre de 2024

Procedimiento


Cuando le sonreí se tranquilizó. Extendió su brazo sin alzar la vista Dije: “está bien, andate”. Examiné su espalda algo encorvada y me detuve en la nuca. Tenía una mancha de nacimiento. Apunté.

.......
De la serie inédita Microrelatos de 33 palabrqs.
....
Foto: : Leandro Teysseire

domingo, 1 de septiembre de 2024

¡AGUANTE LA POESÍA!




 La primera  aspa sucumbió una aciaga jornada de los noventa, pero a nadie le importó…

…………………..

Ahí estaba, acariciado por las brisas de  un siglo  perturbado. Incongruente en pleno centro, girasol de metal contrariando los afanes de la pretendida modernidad de la aldea

Estoico ante los vientos de la historia, referencia para desorientados, soportó con hidalguía las turbulencias y caprichos de las térmicas.

Y luego, el segundo  desgajo. Desde allí se fue deshojando hasta la tarde de esta semana en que nuestra mirada no fue  objetada por  ningún elemento que interrumpiera el horizonte.

Antes de eso fuimos constatando sus ausencias, acaso compelidos por una premonición funesta.

Cuando el último hierro fue vencido se acrecentó la responsabilidad de los recuerdos.

Cosas de la vida.

Menos mal el poeta, entrañable e insustituible.

Recién llegado de Doblas Marcelino Catrón le cantó, embelesando una noche en la primavera de COARTE.

Eran días de pan y vino…

Luego, lo que ya sabemos. En alguna cueva llora el peludo Valentín.

Y menos mal Susana Bienko que supo atesorar ese registro –dedicatoria del autor  incluida-,  en una articulación de contraolvido para que nadie se ilusione en que hemos perdido la memoria.

Ahí va, quizás convocando a algún cantor que lo esparza en nuevos aires:

 

UN MOLINO

Avenida Pedro Luro

Entre Irigoyen y Lagos

Hecho un ovillo de vientos

El molino está girando

 

Desde lejos lo imagino

helicóptero con zancos.

Tiene cabeza  de rondas

y colita de pescado

 

Un lugar en Santa Rosa

de paso casi obligado,

y estoy seguro que pocos

se detienen a  mirarlo

 

¡Si habrá pasado agua fresca

por el hueco de sus caños!

Me gusta que esté el  molino

entre Irigoyen y Lagos

 

 

 

 

 

ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...