La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos
lunes, 30 de octubre de 2023
viernes, 13 de octubre de 2023
Decir si
DECIR SI
(“De eso no sabe el enemigo…”)
Ahí están, los negadores, dulcificando el genocidio. Tesoreros de la muerte, de
contabilidades chuecas que rapiñan una cifra con la intención de que sus balances no arrojen pérdidas.
¿Pérdidas? sabemos
de ellas
Basta una, tan solo una, para exponer el espanto,
cuantificarlo. Ellos están al corriente y lo niegan porque el ocultamiento de la
verdad es imperio de salvedad y
justificación.
Tierra fértil patrocinando tonificados latrocinios.
Saben y lo ocultan. Los treinta mil no fueron el
objetivo, instituyeron el requisito para implementar la destrucción de la soberanía en todos sus
campos.
El ideario de la negación es mucho más sinuoso de lo que exhibe el desafuero de la cordura o
la vociferación de exterminios o motosierras .Tapaderas distractivas. Tras estas exteriorizaciones se encubre el
sutil y obscuro andamiaje del paradigma de la esclavitud. Ilusos
aquellos que, al no creerse concernidos por alguna bravata, que la identidad no les
importe, la dignidad no los perturbe o la defensa de la condición humana les
resulte indiferente, concluyan que emergerán indemnes. Todos, absolutamente
indivisos, serán afectados por este
arquetipo que replica un nuevo proceso de reorganización nacional.
¿Alguien conoce
la lista –exceptuados los patrones
del poder- de los que se han salvado solos?
Nos la presentan como nueva, es una inspiración decimonónica. Rejuvenecida
cíclicamente, ahora travestida de
democracia, en convenciones comiciales. De manera que se les vuelve imperioso ocultarlo tras la privación
de lo obvio: destruir el símbolo, la memoria, el producto de la
lucha, los consensos éticos de
una sociedad que resistió y persiste.
Ellos, apologistas del relato, vomitan su cantinela en foros propiciadores del silencio y el olvido.
Espacios que, por postración, complicidad, labilidad ideológica, oportunismo, etc, conceden
y amplifican el discurso reduccionista de
los ocho mil. Piensan, los nuevos
bárbaros de la escena nacional, que esa teneduría absuelve y hace
más buenos a los criminales.
Escribas patibularios que propugnan la existencia y
legitimidad de un totalitarismo en democracia.
Prédicas que conciben
-a los exégetas de un renovado procedimiento
de entrega, hambre y sumisión - como
adversarios antes que enemigos.
Proxenetas de la política, no acuden a la Argentina para engrandecerla sino con la
intención de abusar de ella.
Al fascismo no se
lo tolera, se lo combate.
¿Con qué ábaco numeraron a los niñes?
Hemos sostenido
que con una víctima alcanza a mensurar
el inventario del horror que se quiere
adulterar.
Repasemos, acaso
bastare consignar a la niña o niño en gestación de Ana María Gutiérrez, la
pampeana nacida en Villa Mirasol ,
secuestrada y desaparecida, junto a su compañero, en noviembre de 1976.
Y si este ejemplo no fuere suficiente para desautorizar a los falsarios,
digámosles e que su arqueo no tuvo en cuenta a las hijas de Lucía Tartaglia o de María de las Mercedes Gómez . Ni a Elena ( la hija de Maria Abinet y Miguel Gallinari , asesinados), también alumbrada en las profundidades de una mazmorra del régimen.
Ni qué hablar de José Luis Estigarría, el adolescente nacido en General Pico, que engrosa la lista de los más de
trescientos estudiantes secundarios eliminados por el terrorismo de Estado.
¿Hubo quién registrara
a Pablito, de 14 años , ultimado junto a su madre, Irma Beatriz Márquez Sayago? Pablo Antonio
Míguez, ¡presente! Hijo del corazón de otro pampeano asesinado, Jorge Antonio Capello,
nativo de Jacinto Aráuz.
Tal vez a a los Villaruel, Milei, Avruj, Biondini, Lombardi, Lopérfido
… se les refresque la memoria -no ya la conciencia- si atinan a pasar por la ribera que enfrenta a
la ciudad universitaria donde sorprende
y estremece la escultura de una criatura acariciada por la correntada del Río
de La Plata. Tremendo testimonio realizado
por la escultora Claudia Fonte.
Pablo y los
pájaros, le dan la espalda a la costanera brumosa. Urbanizan
una instantánea que en estos días
se prorroga en la tapa del último y necesario disco de León Gieco.
“El
hombrecito del mar”, ese sepulcro caudaloso de los vuelos.
Ignoramos
qué nos proporcionará el destino en estas semanas venideras.
Nadie puede
presagiar el porvenir de un sufragio.
Tan solo
prevalece una certeza, que proviene de la sabiduría de nuestros eternos
luchadores de la historia. Tácito desenlace
de un magisterio plebeyo que vence al
tiempo y se dilata en las puebladas. Un precepto que se condensa en cinco palabras: la urna es
la calle.
sábado, 7 de octubre de 2023
El Bepi
La guerra le destruyó la huerta y su
niñez. A los trece, el bambino ya era partisano y padecía en carne propia los desgarres familiares. Acaso llegue un tiempo , y una
licencia de distancia, que alcance a suturar estos desgajos. Una jornada gris de 1945 el cielo de Feltre se oscureció ante
el vuelo de los aviones y el cura del internado se le acercó para concederle la extremaunción .Porque no otra
cosa presagiaba el estremecedor rugido
de los Panzer de la Reichswehr. Estampida de las hordas batiéndose en retirada, arrasando todo
lo que entorpecía su paso. Afortunadamente los aliados llegaron antes que el
sacramento religioso cobrara sentido. El Bepi es, Giuseppe, José bah; hermano
de nuestro hermano Pablo De pian. Ambos
emigraron a la Argentina y fundaron una familia que crece y se expande por confines
infinitos. Buena parte de ella se
congregó hace unos días para celebrar su cumpleaños número noventa. En un hueco
de la fiesta- ratificando una amistad que se prorroga por más de medio siglo-
nos regaló memorias de praderas y
lejanías. Con ese acento que no se despega de su infancia , desmigajó pormenores de sus proyectos futuros que siguen girando
alrededor de las flores, la música, la fidelidad eterna a las banderas de la
emancipación.
Bepin panzeta, Así lo llamaban los vecinos-con algo parecido
a la conmiseración- por la tremenda flacura y abultada pancita.
Por las mañanas se lo ve, mate en
mano, regando plantines, abriendo surcos
y practicando
su recreo favorito: charlar con
las calandrias.
Vayan estas palabras como
redención: porque aquella tarde no le cantamos Bella Ciao y nos faltó otro
abrazo.
viernes, 29 de septiembre de 2023
DEMOCRACIA- inventario
Alcanzamos, en este momento del calendario, amortizados por cierta impunidad que dan los años. Con edad y
experiencias suficientes como para sostener que el tiempo es una ilusión absurda
del pensamiento y, por tanto, cuarenta años pueden ser una eternidad o
un suspiro en el universo.
¡Cuarenta años!, “que febril la
mirada…”
Un punto y coma en la Divina comedia, una
brizna en el Sahara, un granito de arena en la costra reseca del Salado.
Y a la par, un cosmos: Cabezas, López,
el Papa criollo, una pandemia-,
tan cruel y venenosa como lo suele ser la pobreza- un Oscar, un No positivo, dos
Nobel, dos mundiales en la vitrina, otras tantas constituciones, cinco
presidentes en once días, una mudanza de
siglo, un nuevo lenguaje y…¿ Cuántas mutaciones de moneda?
¿Ya floreció el dólar carcú?
Actúan los cara pintadas, dos
veces, pero los niños no ríen.
Este lapso ha operado en nuestras
conciencias tal cual una montaña rusa. Cuando
estamos en la cima y consideramos acariciar alguna estrella, caemos
vertiginosamente. Luego descendemos…y así, hasta el hartazgo
Tiempos de desgarros y alegrías efímeras.
“Todo pasa y todo queda”, gracias
Machado.
¡Si ayer nomás despedimos a Cortázar,
Atahualpa, Piazzolla, la Negra. Hamlet partió esparciendo un estela ceniza en un álamo carolina. Tejada
se fue, dejándonos solos, como un niño en la calle.
¡Si hasta el Diego dio un portazo
tan rotundo que el sonido aún reverbera
en el aire! ¡Una partida que mancha esa alegría ecuménica que engordaba en
nuestros corazones!
Ni que hablar de los de acá, tan
íntimos, tan cercanos, tan poderosamente sentidos. Desgajos tan notables cuya enumeración
nos es imposible traducir en palabras.
Si te caes cien veces, cien veces
te levantas, sentenció el poeta en un tiempo de bruma y de zozobra. Habrá que
hacerle caso y apelar a esta didáctica de la historia que nos asegura que las
derrotas son las madres de las victorias.
No hay corralito que valga.
Repasemos: el período comenzó con
un juicio y culmina con otro. Los dos a
contrapelo de los capataces del poder, amanuenses,
de los saciados. Ambos presididos por
una monumental arquitectura de argumentos legítimos, razones éticas y apelaciones a la justicia, Un cúmulo de demandas
por la sencilla razón de su ausencia.
Acaso la justicia se ha fugado?
Faltan veredictos, pero no hemos
perdido el juicio. Ni la ilusión, ni la voluntad. Allí está, para alentarnos,
ese mocerío inclaudicable, sonoro, aguerrido, que se abre paso sobre las
barricadas para desterrar las tinieblas, iluminar nuevas huellas. Otres, aluvionales,
armando la ola más descomunal que rejuvenecen estas décadas tiñendo el futuro de ese color
que se asocia a la esperanza.
Por allí cada tanto, a la vuelta
de la esquina, un chiquillo recuperado.
Largo es el camino, cualquiera
sea la distancia. Puede ser ancha y sinuosa como la que une Lago Escondido con Alto Comedero. O mínima y fatal, tal cual una
sentencia del INDEC o esa motosierra. Una traza herida ,de Maldonado a Nahuel.
O de Kosteki a Santillán, sin ir más lejos.
Al final del recorrido puede ser
que lo que nos inunde sea el desasosiego, o que no haya luz en la consumación del túnel o que la casa no esté en orden.
Si llegáramos a ese punto, esa ponderación
de lo imposible, no desfallezcamos,
Allí habitarán los que iniciaron
sus existencias en aquellos ochenta tan distantes. Nuestros hijos y nietos, por
ejemplo. O estos músicos que abrazan diapasones y elevan sus voces para cobrar
altura. Más esos otros, imberbes,
irreverentes, con ese tonito displicente
que a menudo armonizan los jóvenes, susurrándonos al oído; “no
te des por vencido, bobo…”
Y si este exorcismo, casi una gambeta del
lenguaje, una admonición de zurda y con
los botines de punta, no bastare, nos queda otro. El que amanece en esa historia que Galeano despejó
desde las elevaciones del aula magna, en
la que da cuenta de esa filosofía de
vida que atañe a la cosmovisión de las indias
huicholas. Mujeres empoderadas por el sufrimiento que, al momento de parir, emplazan
sus pensamientos en el relámpago de
felicidad y regocijo en que ese niño fue
concebido.
No es mala la idea. Aparejemos, entonces, un nuevo
inventario que cada uno de ustedes
fermentará en ampliaciones. Datos, fechas, sucesos. Una revisión pionera y plural, que instale el
acento en los momentos germinales de esta democracia cuya efeméride hoy nos convoca.
La lucha, sin ir más lejos, la
resistencia, el magisterio de Madres, el vuelo de los pañuelos, la memoria viva
de los ausentes y su paradigma. El canto testarudo, las puebladas…
Los pibes, desobedientes a una
moral que se deshilacha.
La lista es inagotable y se nos
ocurre pensar, esta noche y en estas jornadas
de fastos y conmemoraciones, que no es
posible una democracia que olvide a quienes la preñaron.
j.c.p
marzo 2023
viernes, 22 de septiembre de 2023
A dos vvoces
Duo Salteño-FotoSilvia Martins
lunes, 18 de septiembre de 2023
miércoles, 13 de septiembre de 2023
Sananpay
sábado, 9 de septiembre de 2023
Marcelino cuenta y canta
MARCELINO
CUENTA...Y CANTA
Navegamos, quién lo duda, en el
mar de la tristeza. El lunes la noticia, bomba. El martes el anuncio de la
muerte de Marcelino¡¿Pero, cómo, no será que fue a jugar con Valentín?!.
Busquemos.
Esa tarde, cuando el dolor tocó a
la puerta, la memoria se coló por la rendija. Conocimos a Marcelino otra tarde
de invierno y giramos en la plaza de los jueves de hace tiempo. El traía una
tiza y una fotocopia presentando al indiecito amigo.
Luego fue primavera y hubo flores.
Lo vimos con frecuencia y el
siempre era un recreo. Como un niño, como un pájaro, como un poema en vuelo.
Avanzó en estos años constelado de
chiquitos, tironeado de chiquitos
golosos por tutearse
con la maravilla y el asombro. ¿Sabían que la ternura va a la escuela?.
Hace poco recopiló las canciones
destinadas a los niños y más acá empuñó
sus lanzas para demostrar que la literatura infantil juvenil es tan real como
el pan con dulce de leche, sutil, como un siete bien zurcido, necesaria, como
una rabona a su debido tiempo, imprescindible como el abecedario; promisorio,
como el tañir de las campanas tocando los recreos.
En el verano del noventa la angustia se manifestaba por
obtener una mejor relación entre la escuela y la literatura y esta inquietud
estaba dada por la certidumbre que la
palabra vuela, y vuela alto. Fue en las costas del Colorado. Allí lo
escuchamos con esa forma tan marcelina de explicar, que las escuelas no son
aviones, ni tampoco hay pistas de despegue para ese vuelo, ni quien ate los
cinturones. Y hasta se sospecha que no hay piloto.
Pausado, nos regaló a Aleixandre y
así supimos que la vinculación entre el alumno y la educación actual es como
una mariposa que al llegar a la escuela deja sus alitas en la entrada y lo que
penetra al aula sólo es la crisálida.
Fue, lejos, el ejemplo más
elocuente.
Hace unos días, cuando se inauguró
la casa de la APE desplegó todo su encanto y reinauguró la emoción cuando, tras
buscar fragmentos de papel como Minguito, armó poemitas breves que nos dejaron
pensativos y hasta quizás más buenos.
Busquemos, no puede ser que se
haya ido. ¿No estará con Valentín?.
No debe ser engorrosa la tarea.
Aquí está su compás: si uno apoya una punta en el corazón de la alegría y traza
un círculo será fácil ubicarlo. Busquemos, ahí está La Pampa Cuenta y Canta y
allá suena una campana.
Busquemos, todos juntos. Existe un
dato, en el lugar donde el otro día lo dejamos están sus alas. El las posó allí
para orientarnos.
J.C.P.2l.7.94
viernes, 1 de septiembre de 2023
Los serviles
Pablo Alacrcón,el actor argentino empobrecido por las circunstancias, apeló a la calle para paliar su magra economía. Eligió bien, porque la calle es el escenario donde dirimeel porvenir. Y lo hizo mejor al decidir exponer ante los ocasionales transeúntes el discurso de la sevidumbre, un magistral alegato deEtienne dela Boeti que, a los 17 años, sacudió conciencias y modorras en la Europa del sigloXVI.
A manera de incitación a la lectura de este texto, que en esos días nos resulta de imperiosa actualidad y necesidad, digamos que la Boeti sostiene que la sumisión más salvaje no es la que irrumpe por medio de la fuerza, sino a través de la escandalosa elección popular y la pasividad de la costumbre.
miércoles, 16 de agosto de 2023
PASO A PASO
ABRAZO, AHÍ
Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...
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UVQ/TECNICATURA DE GESTION DE MEDIOS COMUNITARIOS HISTORIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Prof. Daniel Badenes TRABAJO PRACTICO N° 2...
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La alborada del 14 de setiembre de1941 consagró una transición que, setenta y un años más tarde, seguiría dando que hablar. Moría ...
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Cuando le sonreí se tranquilizó. Extendió su brazo sin alzar la vista Dije: “está bien, andate”. Examiné su espalda algo encorv...

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