La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos
domingo, 12 de junio de 2016
Biografía en aerosol
(un rap para Fermín)
Acaso
lo chuparon
Por bocón
pero
nunca
Por
policía
O
por ladrón.
Tampoco
sastre,
clérigo
o
patrón.
Ni
tendero
ni
santurrón.
Y
por supuesto
Ya
lo sabés
Jamás
soplón
El
hombre que digo
Bueno
y capaz
Siempre
fue al frente
Nunca
hacia atrás
vive
en los
tapiales
sociales qué bien.
Murales, de a cien
engrudo y pincel
lo dijo Pincén,
Yancamil,
También”,
Un
pobre tipo.
No llego
a peón
Un
tipo pobre
Y
su pasión
El
noticiero sugirió
que en algo
andaba.
Y
tenía razón.
martes, 7 de junio de 2016
Vengo
![]() |
| dibujo de Rege |
Venimos de andar dos siglos en esta región del sur donde el sol se adormece.
¡Dos siglos!, Sostienen los abuelos, en rondas de consejas, “ni tanto ni tan poco…”
Jactancias del tiempo que sólo responde a las arbitrariedades del pensamiento.
Apenas si fue ayer en que un tal Pedro Andrés García de Sobrecasa mentó el nombre de Mariano Moreno en las Salinas Grandes. Ay …coronel, literato y guerrero, al igual que los jacobinos que fundaron la patria. Como el mismísimo sabiecito del sur que diseñó como nadie lo que sigue siendo un sueño.
No imaginaron aquellos constructores –maestros de obras mayores- que esas articulaciones de mayo se alzarían hasta el cielo.
Allí están, asomando en cada amanecer. Provocadoras, insurrectas. Un testimonio cotidiano de su altura al tiempo que referencia de lo que hay que recorrer para merecerlas.
Y en el medio la rosa de los vientos y sus alteraciones. Ciclos y orientaciones de un país que titubea o se resiste a su destino retornando voraz a Salinas, Ya no para estimular una consideración del porvenir sino para demandar una cuota de sangre vorogana.
(Llegará tarde Pancho Francisco con su canción a cuestas)
Y si no bastare reincidirá, actual, hasta extraer de aquel salitre una réplica de lo que fuera Iquique a principios de siglo.
Ay coronel García. Tu mandante Moreno se retuerce en su sepulcro azul por los que luego vinieron. .Por la ignominiosa utilización de tus galas en estas extensiones donde el sol se recuesta pero nunca descansa.
Cómo lograrlo con el llanto de un niño pendiendo entre los pliegues de la historia. Esas lamentaciones cuya estela de lágrimas labró otra rastrillada desde María Isabel Unepeo a Lucía Tartaglia.
María, expulsada de la vida. Lucía, desaparecida.
Después…después vino Malvinas
Y más acá, digamos, la rosa de los vientos y sus tenacidades. La coraza indeleble de una melga sembrada y el esfuerzo pionero por forjar nuestra pampa.
Desde los humedales del Oeste que entibia el Agua Poca a la brillante llanura de un dorado imperfecto. Desde el sitio que marca el inicio del bosque hasta las latitudes donde dos ríos se abrazan fraguando un arco iris, promesa y desafío.
Todo está aquí, todo, en estos acopios de la historia que solo son posibles porque hubo otros hombres dejando sus legados, sus mensajes simbólicos, en esas soledades de la casa de piedra.
¡Dos siglos! Ni tanto ni tan poco, sostienen los ancianos que hoy formulan a sus nietos una ponderación acerca de los peligros de las luchas truncas.
¡Resiste, exaltado de mayo, los sueños aun mueven el rabo!
martes, 24 de mayo de 2016
Victoria del Billiken
“Si
ves al futuro dile que no venga…”.
JUAN
JOSE CASTELLI
No sin pesar buena parte de los protagonistas de la
generación de los sesenta y setenta (“liberación o dependencia”, “no pasarán”,
“la imaginación al poder”) reconocen su desliz al predicar la certeza
de que el anhelo de una patria distinta y mejor era inexorable. Dicho en otras
palabras: que la revolución constituía un hecho inevitable, como si concurriera
una suerte de determinismo que así lo estableciera fuera de nuestra voluntad.
Ahora, admiten que, para que se produzca un proceso insurreccional,
resulta indispensable, además de las condiciones objetivas y subjetivas
adecuadas, tener a mano teoría y prácticas revolucionarias y sustentarlas en el
tiempo. Conclusión didáctica: para que el cambio se produzca hay que trabajar
por ello. En todo caso porque la contrarrevolución es preexistente y, desde el
fondo de la historia a nuestros días, cuenta con aportaciones teóricas
primordiales.
Los jacobinos de mayo lo sabían. Por la tarde se internaban
en Rousseau y por las noches repasaban al conde de Maistre.
Por aquí persisten los epígonos de Fukuyama dictando
cátedra.
La desaparición física, del escenario emancipador, de
Mariano Moreno, el acoso a Castelli y Belgrano constituyeron, si no los únicos,
al menos algunos de los elementos cardinales para que a partir de enero de 1811
lo que fuera revolución trocara en derrota. Primero Saavedra, luego Rivadavia y
Mitre se encargarán de que así sea. Y las corporaciones, claro. La práctica
esterilizadora vino a completar, con otros procedimientos, la prédica y acción
de Liniers y los integrantes de CLAMOR.
Dos bandos en pugna, caso tres…
Osvaldo Soriano, en una línea de “Sin paraguas ni
escarapelas” lo sintetiza de manera incomparable: “uno quiere la independencia;
otro, la revolución”.
Tal vez porque existe una simetría entre el momento
político y la remembranza. Acaso porque el apotegma de los maestros es
irrefutable e irreversible “quien controla el presente controla el pasado”, los
fastos de esta década son más previsibles que nunca.
El bicentenario ya tiene dueño: el reformismo.
Las compulsiones
del calendario nos conducen a extremar durante todo el año la evocación del
período que la historia oficial, asumida como legítima por la sociedad toda,
define como “la revolución de mayo”. Quienes controlan el presente, empero, se
están ocupando –las evidencias se registran cotidianamente en la crónica
diaria- de mantener la caracterización del período pero al mismo tiempo lavar
su contenido.
De tal manera
Moreno será recordado por su fogosidad pero no por ser el que dará forma a esa portentosa
herramienta teórica y práctica cuyo esbozo pusiera en sus manos Manuel
Belgrano: el Plan de Operaciones.
Castelli perseverará como el orador
de la revolución. La alusión no se extenderá empero las acciones que lo
elevaron a la categoría de enemigo público por parte de la Iglesia.
French estará presente como lo que
la historia oficial lo condenó a ser: repartidor de cintas y no el chispero que
no vaciló en Cabeza de Tigre; mientras que a Monteagudo le escamotearán su
enorme, indispensable y actual reflexión
de Mártir o Libre para confinarlo como secretario de San Martín.
¿Vieytes?, una
calle.
¿Rodríguez Peña?,
un tango…
Al establishment le conviene que sea así. Si lo que se caracteriza
como revolución es, en realidad, la
sublimación de lo que vino luego
de enero de 1811, … si el repaso de la historia se agota en Billiken la proyección
de lo acontecido, entonces, no distará mucho de lo que en la actualidad se dice y se
practica. El silogismo es simple, de
esta manera todos se convierten en
revolucionarios.
En el bicentenario está,
entonces, predeterminada la disyuntiva de la opción. Y en estas coordenadas la
puesta en escena otorgará el protagónico a Mariano Moreno pero el guión será el
de Cornelio Saavedra.
No existen titubeos en
consentir que es posible vencer a la rebelión. Los manuales de historia abundan
en registros que así lo indican. Quizás como consuelo, reconforte saber que lo
que es imposible de dominar es la utopía revolucionaria, en tanto y cuanto ella
pertenece al universo de la imaginación colectiva. Sólo si los pueblos se
resignan a no soñar, entonces sí, todo estará perdido.
Moreno lo dijo de
manera magistral: “Si los pueblos no se
ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale,
lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después
de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, ser tal vez nuestra suerte
mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”.
Juan Carlos Pumilla
Abril
de 2010
martes, 17 de mayo de 2016
Vino desde el pie
| AlfredoZitarrosa |
La primera vez que estuvo en
estos pagos fue a través de una cinta de carretel abierto que alguien consiguió
en Bolivia y la trajo a escondidas, por si acaso. Ya había dejado de ser Alfredo Iribarne y su estela se extendía como una mancha de aceite por las desmesuras de América,
casi antes que por los llanos del “paisito”.
Siempre a cielo y a corazón
abierto.
Inefable, único.
Mezcla rara de Goyeneche y Atahualpa se presentó de nuevo aquí, donde la arena se
dilata, arropado en las memorias del exilio que amigos pródigos cobijaban en el
interior de las guitarras. Cartas, fotos y casetes para que estuviéramos con él en los fogones
de Villa del Busto, en las fulguraciones
del Camaruco, en los hogares de los Sombras, nada más.
Retornó luego en las armonizadas cancillerías de Oscar Perna, Naldo, Caito o
de Nahuel.
Más tarde irrumpieron los ochenta y en su solar y el nuestro amanecieron
nuevos aires. Albricias de los pueblos que marchan.
Uno de aquellos veranos inaugurales estrechamos sus manos y
fuimos bendecidos por un abrazo que aun sigue vivo en las costillas.
Vino por amigos, por
canciones, por historias, en una celebración de uvas y fraternidades.
Lo atrajo la huella
de una milonga baya. Un rastro que se
maceró en una noche de obstinaciones bardinas y la ofrenda de un piche al
rescoldo que quedó trunco.
Parece que fue ayer.
Precedido por un cortejo de añoranzas descendió
del escenario del Club Español labrando en cada peldaño un
compromiso por la vuelta.
Alzó vuelo.
Lo vieron por Chile
y por Perú, en un tapiz de México, en el interior de un socavón del cerro Rico.
Parecía, y tal vez lo era, como el Che de Constantini.
Siempre anduvo de Frente.
Cuando la noche se
aposentó por estas soledades toco la puerta
un lunes luminoso deslizándose, desde un
encordado celeste, hasta fundar una proclama: ¡nunca me iré, yo soy de aquí..!
Calzó su saco negro,
corrigió un mechón refractario a la gomina, musitó una oración furtiva a una redoma azul y se internó
en la espesura, como si nada.
Anduvo por el cosmos
en un itinerario sin fronteras ni tiempo.
Señor de lejanías se
prorrogó en la noche del recuerdo para
no morir, para vencer, como el Cid, aferrado a una guitarra negra templada en
sol mayor.
Y ahora, después de
tanta espera, cumple con su promesa.
Gracias compañeros del sur por propiciar este regreso.
mayo 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
Cotidiano rap
Pueblan peregrinaciones
por si talvez un milagro,
por si acaso alguna suerte
se viene de Cayetano
por si talvez un milagro,
por si acaso alguna suerte
se viene de Cayetano
En las plazas de este otoño
En que el país se estremece
un arlequín puro plomo
en las murgas amanece
En que el país se estremece
un arlequín puro plomo
en las murgas amanece
Y ese duende desvelado
que habita en contenedores
es un cofre con misterios
de miseria y desamores
que habita en contenedores
es un cofre con misterios
de miseria y desamores
En estas noches sin brillo
con ruegos de otros fogones
corren niños policías
que juegan a los ladrones
con ruegos de otros fogones
corren niños policías
que juegan a los ladrones
Ahora el futuro se aleja
a pasos agigantados
y en las entrañas germina
un miedo gris, acerado
a pasos agigantados
y en las entrañas germina
un miedo gris, acerado
Ellos extienden, en techos,
mil globos multicolor
rezan cuentos que prometen
once ilusiones off shore.
mil globos multicolor
rezan cuentos que prometen
once ilusiones off shore.
Con sus fauces entreabiertas,
baba y odio desquiciado,
desgarra, el hambre, la espalda
de pájaros desangelados.
baba y odio desquiciado,
desgarra, el hambre, la espalda
de pájaros desangelados.
(musicalizado por Raúl Santajuliana)
domingo, 1 de mayo de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
Don Tomás
Don Tomás se enfunda en una robe, calzado
con pantuflas y al calor de la estufa hogar que acaba de instalar en el comedor
central de la Malvina ,
se apresta a cumplir con uno de sus pasatiempos favoritos: leer y releer todas
las publicaciones que puntualmente, mes a mes, sus amigos le envían desde
Buenos Aires.
Es
buena cosa esta de mantenerse al día con lo que ocurre en el mundo. Aquí, en la
inmensidad de la llanura agreste y dura de domar alguien se lanza mes a mes a
pasear con los alrededores del Bing Ben, toma un café en Montmartre y bebe un
bourbon en un acogedor paseo cubierto de la aristocrática Boston.
De
pronto, su imaginación se sobresalta. Un titular anuncia que el fraude del
canal de Panamá se ha consumado y la monumental obra quedará interrumpida. No
habrá, al menos por décadas, un paso que permita el abrazo de los dos océanos.
Don
Tomás relee la noticia y reflexiona. Sus ojos se detienen en los detalles. Hay más, en la contratapa se anuncia que en Brasil el bueno de Deodoro la Fonseca ha disuelto el Congreso… ¡que se entretengan…” La balanza
vuelve a inclinarse apara el lado de los buenos. . Nuevamente será este
territorio el que se privilegie en su contacto hacia el Pacífico.
¡Chile
está tan cerca! No, no ha sido mala idea la de afincarse en el sitio donde
inexorablemente deberán pasar quienes tengan apetencias de cobre, cuero, carne
y sal.
Don
Tomás afina la punta de su bigote con los dedos y sonríe satisfecho.
El
es un hombre que sabe mirar con ojos de futuro.
sábado, 23 de abril de 2016
¡Llamá a los ladrones!
(dedicado a CintiaAlcaraz)
Un vislumbre, acaso una interpelación de la conciencia generada por la crónica cotidiana, hizo que retornara a la actualidad un recuerdo sepultado que sobrevivió por más de medio siglo.
Los sesenta avanzaban con cierta pereza y unas vacaciones en Buenos Aires nos permitieron ser espectadores de dos hechos sustanciales que de alguna manera prefigurarían un destino. La televisión presentaba un ignoto grupo musical denominado Beatles y una entrevista a un jovencito de Brasil que con mucho énfasis denunciaba en el pentagrama una parcela dolorosa de la realidad de su país.
El muchacho era Chico Buarque de Hollanda y la canción aludía, de manera furtiva, al golpe de Estado que marcaba el final de sueño socialista de Joao Goulart.
Luego sabríamos que no fue ni la primera ni la última creación de Chico destinado a denunciar la injusticia. Vaya como ejemplo la célebre “Cáliz” que alude a la admonición “cállese” impuesta por Janio Quadros siguiendo el protocolo de silencio dictado por los EEUU.
La canción que nos ocupa, y que revive la crónica de ayer, adquirió tanto predicamento popular que Chico , para sortear la censura, debió registrar bajo los seudónimos de Julinho de Adelaide y Leonel Paiva , ardid que no le evitaría la cárcel primero y el destierro luego.
Eso, nada más, un retazo del pasado recuperado de los pliegues de la memoria por los aconteceres de la actualidad nacional y, ciertamente, por los elementos que regalan los titulares de estas horas
Un vislumbre, acaso una interpelación de la conciencia generada por la crónica cotidiana, hizo que retornara a la actualidad un recuerdo sepultado que sobrevivió por más de medio siglo.
Los sesenta avanzaban con cierta pereza y unas vacaciones en Buenos Aires nos permitieron ser espectadores de dos hechos sustanciales que de alguna manera prefigurarían un destino. La televisión presentaba un ignoto grupo musical denominado Beatles y una entrevista a un jovencito de Brasil que con mucho énfasis denunciaba en el pentagrama una parcela dolorosa de la realidad de su país.
El muchacho era Chico Buarque de Hollanda y la canción aludía, de manera furtiva, al golpe de Estado que marcaba el final de sueño socialista de Joao Goulart.
Luego sabríamos que no fue ni la primera ni la última creación de Chico destinado a denunciar la injusticia. Vaya como ejemplo la célebre “Cáliz” que alude a la admonición “cállese” impuesta por Janio Quadros siguiendo el protocolo de silencio dictado por los EEUU.
La canción que nos ocupa, y que revive la crónica de ayer, adquirió tanto predicamento popular que Chico , para sortear la censura, debió registrar bajo los seudónimos de Julinho de Adelaide y Leonel Paiva , ardid que no le evitaría la cárcel primero y el destierro luego.
Eso, nada más, un retazo del pasado recuperado de los pliegues de la memoria por los aconteceres de la actualidad nacional y, ciertamente, por los elementos que regalan los titulares de estas horas
Despierta amor
Tuve una pesadilla ahora
Soné que había gente afuera
Golpeando el portón
Que aflicción
Era la pesada
En una camioneta oscura
Dios Mío, Santa criatura
Llama, llama, llama, llama al ladrón
Llama al ladrón
Despierta amo
No es ninguna pesadilla
Ya hay gente en la escalera
Creando confusión
Que aflicción
Son los hombres
Y yo aquí parado en pijama
No me gusta pasar vejámenes
Llama, llama, llama al ladrón!
Si yo demorara unos meses
Te conviene a veces aún sufrir
Pero si pasa un ano y no vengo
Ponte ropa de domingo
Y puedes olvidarme
Despierta, amor
Que el animal es bravo y no sosiega
Si tu corres te agarra
Si te quedas, no lo sé
Atención, no demores
Un día de estos llega tu hora
No discutas inútilmente
No reclames, clama
¡Llama, clama, llama, clama
¡Llama al ladrón!
¡Llama al ladrón!
No olvides el cepillo
El jabón y la guitarra.
martes, 12 de abril de 2016
Adiós Negrazón
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