La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos
lunes, 18 de septiembre de 2023
miércoles, 13 de septiembre de 2023
Sananpay
sábado, 9 de septiembre de 2023
Marcelino cuenta y canta
MARCELINO
CUENTA...Y CANTA
Navegamos, quién lo duda, en el
mar de la tristeza. El lunes la noticia, bomba. El martes el anuncio de la
muerte de Marcelino¡¿Pero, cómo, no será que fue a jugar con Valentín?!.
Busquemos.
Esa tarde, cuando el dolor tocó a
la puerta, la memoria se coló por la rendija. Conocimos a Marcelino otra tarde
de invierno y giramos en la plaza de los jueves de hace tiempo. El traía una
tiza y una fotocopia presentando al indiecito amigo.
Luego fue primavera y hubo flores.
Lo vimos con frecuencia y el
siempre era un recreo. Como un niño, como un pájaro, como un poema en vuelo.
Avanzó en estos años constelado de
chiquitos, tironeado de chiquitos
golosos por tutearse
con la maravilla y el asombro. ¿Sabían que la ternura va a la escuela?.
Hace poco recopiló las canciones
destinadas a los niños y más acá empuñó
sus lanzas para demostrar que la literatura infantil juvenil es tan real como
el pan con dulce de leche, sutil, como un siete bien zurcido, necesaria, como
una rabona a su debido tiempo, imprescindible como el abecedario; promisorio,
como el tañir de las campanas tocando los recreos.
En el verano del noventa la angustia se manifestaba por
obtener una mejor relación entre la escuela y la literatura y esta inquietud
estaba dada por la certidumbre que la
palabra vuela, y vuela alto. Fue en las costas del Colorado. Allí lo
escuchamos con esa forma tan marcelina de explicar, que las escuelas no son
aviones, ni tampoco hay pistas de despegue para ese vuelo, ni quien ate los
cinturones. Y hasta se sospecha que no hay piloto.
Pausado, nos regaló a Aleixandre y
así supimos que la vinculación entre el alumno y la educación actual es como
una mariposa que al llegar a la escuela deja sus alitas en la entrada y lo que
penetra al aula sólo es la crisálida.
Fue, lejos, el ejemplo más
elocuente.
Hace unos días, cuando se inauguró
la casa de la APE desplegó todo su encanto y reinauguró la emoción cuando, tras
buscar fragmentos de papel como Minguito, armó poemitas breves que nos dejaron
pensativos y hasta quizás más buenos.
Busquemos, no puede ser que se
haya ido. ¿No estará con Valentín?.
No debe ser engorrosa la tarea.
Aquí está su compás: si uno apoya una punta en el corazón de la alegría y traza
un círculo será fácil ubicarlo. Busquemos, ahí está La Pampa Cuenta y Canta y
allá suena una campana.
Busquemos, todos juntos. Existe un
dato, en el lugar donde el otro día lo dejamos están sus alas. El las posó allí
para orientarnos.
J.C.P.2l.7.94
viernes, 1 de septiembre de 2023
Los serviles
Pablo Alacrcón,el actor argentino empobrecido por las circunstancias, apeló a la calle para paliar su magra economía. Eligió bien, porque la calle es el escenario donde dirimeel porvenir. Y lo hizo mejor al decidir exponer ante los ocasionales transeúntes el discurso de la sevidumbre, un magistral alegato deEtienne dela Boeti que, a los 17 años, sacudió conciencias y modorras en la Europa del sigloXVI.
A manera de incitación a la lectura de este texto, que en esos días nos resulta de imperiosa actualidad y necesidad, digamos que la Boeti sostiene que la sumisión más salvaje no es la que irrumpe por medio de la fuerza, sino a través de la escandalosa elección popular y la pasividad de la costumbre.
miércoles, 16 de agosto de 2023
PASO A PASO
viernes, 11 de agosto de 2023
El peso de la ley
El peso de la ley, cinco pisadas. Cinco suelas en el pecho. El peso de la ley es el de la ley del más fuerte. Desde Santiago a Kosteki, de Nahuel a Santillán. Ahora, Facundo. Pero la lista es mayor, se dilata desde los arrabales del tiempo; Inganinella, Penina; en fin, sobran las palabras y no alcanza la memoria. Facundo ha muerto en el protocolo de un ejercicio de la violencia instituida, . con todas las dela ley. ¿Alumbrará, algún día, una ley para todos?
viernes, 7 de julio de 2023
Mariana
Mariana Orzacoa
Nos despedimos en la frontera
entre el Parque de la Memoria y laSeccional
Primera. Hubo un abrazo y un adiós sin palabras. Lo mismo que con su
padre, el inclaudicable Vasco Orzacoa.
Ella volvió a evocar a su superabuela,
la increíble Nélida Decristófano, al
tanto que un velero de sal navegaba en sus ojos.
La abuela nos dejó, centenaria, hace
escaso tiempo.No sin antes volver a prometer que -cuando su otra nieta(nieto fuera recuperada- festejaría
el acontecimiento con una gran
tallarinada plebeya en la plaza San Martín.
Esta muchacha que decimos padeció ,apenas con tres años de edad, la
persecución a sus padres y el secuestro de su madre, María de las Mercedes
Gómez, su, asesinato y apropiación del niño(niña que gestaba en sus entrañas.
De eso departió, una hora antes,
en elSUM del Colegio Manuel Berlgrano ante una pajarería de estudiantes que escucharon su voz serena y
firme con una mezcla de estremecida
emoción.
Mariana habló del derecho a la verdad y de la memoria como
herramienta para conquistarla .
Dijo más. Un manifiesto acerca de la lucha y el deber; sobre la legitimidad
de la utopía.
Luego apagó su voz construyendo el silencio más poderoso de
la jornada.
Vaya para ella esta alabanza . Y
un brindis, a la manera de Arlt, por el porvenir que nos pertenece por
prepotencia de trabajo.
El día en que el relato de las sociedades
del olvido, del odio y la negación, sea vencido, levantaremos la pesada lápida del mutismo con vigor colectivo.
En esa alborada Mariana se encontrará con su
hermana y sucederá esa fiesta en el paseo público.
Jamás renunciaremos a ese momento, porque la memoria es un tatuaje que se imprime en la
piel del alma y la verdad –como la poesía-
es un arma cargada de futuro en el que confiamos todos nuestros arrojos
y esperanzas.
lunes, 26 de junio de 2023
El conocimimiento
Esta Noche
de otoño. La oscuridad insolente ante la claudicación de la luna. Son malas
noches, suelen decir los cazadores, estas noches de otoño sin luna. Es noche
del reinado de las bestias.
Ya no
quedan restos de los murmullos que habían resistido los tentáculos de las
penumbras. Es el imperio del silencio que se extiende paralelo avanzando
inexorable en la concreción de un nuevo contrato cotidiano con la negrura.
El águila
le ha dado la espalda al sol.
La suave
brisa disimula su presencia entre los árboles, en el frío diseño de los
edificios altos y en los vulnerables y múltiples resquicios que ofrecen las
puertas de lata y cartón de la miseria.
Esa brisa
se desprenderá luego de su timidez y será viento.
Pero falta
mucho aún para agosto.
Es buena
noche para las bestias. La fealdad se disimula y los pasos felinos pueden
recorrer impunemente cada vestigio de esta geografía de miedos y temores, de
felicidades pasajeras, de amores truncos, de atormentadas esperanzas. De
conciencias adormiladas.
En algún
momento, una débil luz intentará penetrar en estos dos niños inescrutables
buscando perfilar el amanecer. Será un brillo tenue y vacilante pues luego del
otoño viene el invierno. Y el frío y el viento. No en otoño, entonces, será en
la primavera.
Quizás no
sea demasiado tarde. El tiempo también responde a los intereses y controles de
la mente.
No, quizás
no sea demasiado tarde.
lunes, 19 de junio de 2023
Mi viejo
Quedó huérfano de padres a los
cinco años, solo en la soledad. Anduvo boyando entre orfanatos e internados donde
recibió la primera cachetada y su
segundo desconsuelo. En ocasiones, repasaba con
la palma aquella cicatriz de agua
hirviendo en el muslo. Como un ritual,
acaso un exorcismo, para no perder la memoria de la afrenta. Se hizo mozo y así, con una valija de cartón ,ilusionada, se
amparó en estos arrabales de la arena, enamorando a la niña más hermosa de la comarca. Lo demás es cosa
sabida: la muchacha partió con el niño a
Puelches a ejercer su magisterio y él se las ingenió para liberarse de su
trabajo y viajar a abrazarlos cada quince días. Invariablemente comparecía con
una sorpresa: un barrilete, el primer Sandokán, la gomera. Y otra cosa, desplegaba
su mano en un ademán de prestidigitador revelando
una plumita de colores, piedritas peregrinas
o un huevito de perdiz. Constancias de amor y vida. De estas perseverancias
germina la primera didáctica: los recuerdos
se graban como mapas a la piel , caben en un puño y repican en el corazón, tal
cual aquellas caricias en la llaga.
domingo, 4 de junio de 2023
Palabras al dorso
tapa libroDaniel Lapetina.- JuanCarlos Pumilla
Andariegas, estas viñetas. Ni que
hablar de sus germinaciones. Y obcecado
Daniel, que las engendró en Guatraché, transportó a Santa Rosa; anduvo con
ellas por Córdoba y las extraditó a Utah. Luego, a la inversa, en una singladura
de tres décadas. Trajinaron las estampas linyeras por Mendoza y Rosario; al
final en México, con la “X” rediviva. En
todas partes, como el Che de Constantini, perseverantes, memoriosas, recilientes.
De ello somos testigos el otro
Daniel, ese del umbral, diría el Penca, nuestra familia, el bueno de Guillermo
y pocos más.
Acaso fuera esta saga, además de los
propios cuadritos, la que conmovió a Pablo y 7 Sellos impulsándolos a esta sinfonía concretada de tinta y papel que hoy celebramos.
Pero no sólo estamos ante un
triunfo editorial, que no otra cosa es un
libro en los bordes del
desamparo. Es la victoria de la cofradía, de la fidelidad y apego a una parcela
de nuestras vidas en que nos sumergíamos en las cuencas de la imaginación, para
ilustrarnos y salir luego a conquistar la calle. Conducidos, a veces por Hopalong Cassidy o las certezas del Corto, otras por el Sargento Kirk, siempre
de la mano del Eternauta.
Probablemente en el comic se acunara
nuestro primer ideal de justicia, un
acertijo desafiando formaciones con más enjundia.
¿O tal vez para Rip Kirby?
Tanto en Ay Masallé como en Rojo
sal pernocta otra historia. Quizá una metáfora.
Es la de la artemia salina que, emulando
ciertos costados de la vida, posee la capacidad de
ruborizar a la sal hasta tornarla escarlata, como si fuese sangre. Pueden, sus embriones, sobrevivir sin oxígeno,
por años, esperando amanecer.
No debiéramos despreciar que en este ejemplo anide una didáctica, una
manera sugerente de indicarnos que eventualmente
esta contratapa hubiera debido iniciar desde aquí.
ABRAZO, AHÍ
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