miércoles, 24 de mayo de 2023

Feliz Domingo

                                                        DomingoFrebch
 

Ahí está, el encapotado, con su trabuco en la cintura arengando en la  Recova. Empujando a los remisos a la plaza.  No llueve ni hay paraguas ni una multitud aclama  por saber. El puntero de los jacobinos, sin tapujos ni remilgos,  proclama a voz alzada todo  lo que hay que conocer; y también lo que se debe hacer. Porque no sólo se trata de exponer la realidad: el desafío consiste en modificarla. Beruti le hace un guiño cómplice  mientras le corta el rostro a un petimetre   que ha saludado con reverencia y pleitesía al paso de Saavedra. El sujeto  de los entorchados  ha entrado momentos antes al recinto, gallardo, marcial, consciente de la perdurabilidad de la leyenda que germinara en la resistencia . Pero volvamos a este hombre que raciona consignas o aprietes, según correspondiere. El Billiken lo redujo a repartidor de escarapelas para  despojarlo  de su tenacidad y lealtad a la revolución; para ocultar su crucial búsqueda de los sublevados de Córdoba hasta alcanzarlos en Cabeza de Tigre y proceder como  Castelli ha dictado. El orador de mayo ha descansado  la palma  en su pecho  y en un susurro ha enfatizado, como una letanía , que la revolución es un plato que se come caliente y su inexorabilidad  no admite vacilaciones. Lo verificará , el obcecado de, Linierrs   frente al pelotón que aguarda una sola palabra del cartero de la revolución. Una admonición tajante, y definitiva, impiadosa,  que fraguará una grieta, acaso la más expectable, en el tortuoso  andarivel  de la historia. Y esa orden la impartirá, con el alma quebrada por lo que habrá de dictar, compungido pero  resuelto, este tal Domingo María Cristóbal French y Urreaga, jefe de chisperos, guerrero de la liberación que  tampoco vaciló cuando su corazón le dictó que había que enfrentar..aun más, repudiar, a Carlos deAlvear, el intocable. Pero ahora ahí está French, erguido, desafiante, feliz de haberle arrancado una sonrisa al circunspecto de Moreno cuando lo bautizó, con enjundia y acierto, “el sabiecito del Sur” ,atildando a la geografía con una apelación ideológica. Domingo Fench, la estampita de la historia insiste en ubicarlo como despensero  de divisas, además de mentir sobre sus  colores. No sabremos, por esta postal sesgada y hasta aviesa, que el hombre que resguarda, pistolón alzado, la rúbrica de un acta que mantendrá encendida la chispa de América, de sus otras luchas y destierro junto a Dorrego. Sus derrotas. French, el desdeñado, el temido, que hoy toca a nuestra puerta, dos veces,  zurrón  al hombro,  desde  la  bruma  de un   otoño sin tiempo .Desplegando  las páginas desteñidas de un libro de epopeyas. Retorna, empecinado, para entregarnos un  patrocinio de la esperanza, una esquela  auspiciosa con la cual hoy, en estas jornadas de expectaciones y desasosiegos, celebremos.

martes, 23 de mayo de 2023

Don Tomás


Don Tomás se enfunda en una robe, calzado con pantuflas y al calor de la estufa hogar que acaba de instalar en el comedor central de la Malvina, se apresta a cumplir con uno de sus pasatiempos favoritos: leer y releer todas las publicaciones que puntualmente, mes a mes, sus amigos le envían desde Buenos Aires. Es buena cosa esta de mantenerse al día con lo que ocurre en el mundo. Aquí, en la inmensidad de la llanura agreste y dura de domar alguien se lanza mes a mes a pasear por los alrededores del Bing Ben, toma un café en Montmartre y bebe un bourbon en un acogedor paseo cubierto de la aristocrática Boston. De pronto, su imaginación se sobresalta. Un titular anuncia que el fraude del canal de Panamá se ha consumado y la monumental obra quedará interrumpida. No habrá, al menos por décadas, un paso que permita el abrazo de los dos océanos. Don Tomás relee la noticia y reflexiona. Sus ojos se detienen en los detalles. Hay más, en la contratapa se anuncia que en Brasil el bueno de Deodoro la Fonseca ha disuelto el Congreso… ¡que se entretengan…” La balanza vuelve a inclinarse apara el lado de los buenos. . Nuevamente será este territorio el que se privilegie en su contacto hacia el Pacífico. ¡Chile está tan cerca! No, no ha sido mala idea la de afincarse en el sitio donde inexorablemente deberán pasar quienes tengan apetencias de cobre, cuero, carne y sal. Don Tomás afina la punta de su bigote con los dedos y sonríe satisfecho. El es un hombre que sabe mirar con ojos de futuro.

sábado, 4 de septiembre de 2021

la redada

Santa Rosa se hace señorita y pinta sus labios aguardando la llegada de los años cincuenta. Todo es apacible y rutinario, la felicidad pasea los domingos en la vuelta del perro, pero nadie cobra conciencia de tan importante compañía. Las hipótesis de conflicto de la policía son los rateritos y los quinieleros. El oficial Ochoa tiene un dato infalible: ese día el viejo zapatero del barrio llevará la lista de apuestas clandestinas a su capitalista. En el momento adecuado Ochoa y sus agentes irrumpen en el local y comienzan el registro en procura de los números comprometedores. Buscan y buscan hasta el desasosiego mientras el hombre de las mediasuelas los mira y goza y hasta se anima a cebarles unos mates. Los uniformados se van rumiando negros pensamientos porque los galones no se ganan con fracasos. Un confidente revela, días después, que el papelito de apuestas estaba escondido en la yerbera.

lunes, 30 de agosto de 2021

Chiquito Díaz

Foto: Chiquito Díaz.ErnestoCardenal ......................................... ………………………….. “Una historia me recordará Vivo…” ……………………… Fue hace poco, en Vuhan germinaba algo funesto, pero el patio de la Negra era una fiesta y las columnas de humo negro se travestían en guirnaldas emergiendo del braserío. Llegó algo tarde, cansado, acaso mustio. La diálisis lo había turbado y la espera por el llamado del INCUCAI se hacía exasperante. Comió magro, ensimismado y todos respetaron su laconismo. Por cierto, ya se sabe, los silencios son mecenas, suturas, los ennoblecedores de la música. El día anterior nos habíamos internado en una zona de reminiscencias que remozaron la cofradía. Y la narración se vitalizaba en la recreación de una conversación confesional con Joan Turner acerca de su esposo, Víctor Jara; la noche en que Tejada demandó refugio, o la curiosa casualidad de que todos sus hermanos fueran cantores, tenores. Al promediar la noche se despidió no sin antes comprometer una evocación en la que habitarían los Inti ,Julio, Delfor, Juan, ,Caito, Naldo y los demás , como así también sobre su casa ,transmutada en consulado musical de Neuquén, aquel poema compartido con Cardenal o las inciertas recetas gastronómicas de Nahuel en el exilio. Pero el agobio le impidió cumplir con lo ofrecido esa noche en el patio de la Negra. Lo supimos luego; esa tarde de la sesión de diálisis, había concurrido al centro asistencial con su guitarra. Allí cantó - samaritano del diapasón, -a los demás pacientes. Para aliviarles la espera, disipar sus angustias, transfundirle una alegría a sus corazones. Melodías del sur, de la entraña América, exigiendo una dispensa a su registro. Luego se fue, a honrar su cansancio, en aquella rueda del fogón con los amigos. Hoy por la mañana hizo lo mismo, con total sigilo, articulando una despedida mentirosa. Un adiós que no es definitivo. Porque ya comenzamos a sospechar su presencia en estas pulsaciones que nublan los ojos y apresuran nuestros corazones.

viernes, 27 de agosto de 2021

Acerca de la fraternidad

Abro el whatsap, trinchera en la pandemia. Me escribe Daniel Bilbao. Ustedes ya lo conocen, cuarenta años de complicidades . Pregunto si lo puedo difundir y me contesta: Es un pájaro, camarada, y está en tus manos. Si le cortas las alas, será sólo tuyo para siempre, pero si lo que amas es el pájaro, déjalo volar. Ahí va: ¡Salud, camarada! Te cuento algo que estoy recordando. Era viernes por la mañana y llovía sobre Chandigarh, en la India. Yo miraba a través de la ventana fría y empañada, y sólo veía las ramas de un árbol y las hojas verdes brillantes de lluvia. Llegaban sonidos de la calle, bocinazos discretos y esporádicos. De pronto, uno estridente me lindujo a pensar que los automovilistas de Chandigarh también eran impacientes. El rumor sordo de truenos lejanos se fundía con el ronquido raudo de una moto. Unas voces apremiantes escapaban de la lluvia. Recuperé, entonces, el recuerdo de un amigo. ¿Qué pensaría Pinky de esta mañana lluviosa en Chandigarh, una ciudad de nombre evocador, perfecta para que se instalara el Corto Maltés a vivir una de sus aventuras y dejar como estela de su paso un nuevo amor de ojos oscuros, figura delgada y refinados modales. Imaginé que el Corto llegaba a la ciudad por pedido de Rasputin para librarme de dos agentes nazis que andaban tras mis pasos. Mi trastorno me hizo sonreír. ¿A quién le importaba que lloviera sobre Chandigarh esa mañana? Continué unos minutos espiando por la ventana -asombro de la tecnología-, gracias a una de esas cámaras web en tiempo real. Ahora siento un oscuro placer: sólo dos personas en toda La Pampa sabemos que el viernes 30 de julio de 2021, a las 11:53 a.m. llovía sobre Chandigarh. Un secreto que compartimos con el Corto y no contaremos a nadie.

jueves, 19 de agosto de 2021

Postales de Santa Rosa

Santa Rosa se hace señorita y pinta sus labios aguardando la llegada de los años cincuenta. Todo es apacible y rutinario, la felicidad pasea los domingos en la vuelta del perro, pero nadie cobra conciencia de tan importante compañía. Las hipótesis de conflicto de la policía son los rateritos y los quinieleros. El oficial Ochoa tiene un dato infalible: ese día el viejo zapatero del barrio llevará la lista de apuestas clandestinas a su capitalista. En el momento adecuado Ochoa y sus agentes irrumpen en el local y comienzan el registro en procura de los números comprometedores. Buscan y buscan hasta el desasosiego mientras el hombre de las mediasuelas los mira y goza y hasta se anima a cebarles unos mates. Los uniformados se van rumiando negros pensamientos porque los galones no se ganan con fracasos. Un confidente revela, días después, que el papelito de apuestas estaba escondido en la yerbera. ............ (del libroViejos,tras un retazo del olvido)

viernes, 6 de agosto de 2021

Déja vu

Juan José Alvarez recorrió con unción las salas de la casa de Neruda en Isla Negra y se abismó en la contemplación del mascarón de proa que desde un rincón contaba su historia en el filamento de sus grietas y en las vetas de la noble madera lacerada por vientos impiadosos. Cuando Juan se alejó, en el crepúsculo de una jornada fugaz, quedó en sus retinas la imagen del mascarón de proa, solitario y triste. Juan jura que imaginó una lágrima en las mejillas descascaradas y, atrapado por una excitación inefable, elaboró una proclama cuya fragilidad advirtió de inmediato. Una semana más tarde, por esos azares de la vida, la fortuna lo llevó a Italia donde el mascarón lo aguardaba, con las emociones con que se espera a los amigos, en el hall de la soleada exposición romana recién inaugurada en honor al poeta que alguna vez escribió sobre las revanchas. (del libro inédito Rimas)

sábado, 31 de julio de 2021

Acerca de los desgarros

ACERCA DE LOS DESGARROS Apenas despuntaba el otoño en estas dilataciones del medanal del sur que nos cobija. Pero hacía frío cuando lo encontramos. Anochecía. Estaba sentado en uno de los bancos de la fuente que corola el final de la avenida central, el saco negro del traje de los conciertos, abierto, el pañuelo durmiendo en la falda. Su contemplación vagaba por algún punto del infinito y le costó regresar a la realidad ante nuestro saludo. Anidaba en sus ojos una inmensa tristeza. Impregnados de su desazón, solo atinamos a una lacónica palmada en la espalda y seguimos camino. Fue un adiós silencioso y breve, sin saber que sería el último. Pocos meses después, desde Buenos Aires, Juan Carlos, el autor de este libro necesario, haría saber que Enrique José Mariani había muerto. Lo conocimos antes de su viaje a Italia y reanudamos el vínculo a su regreso a La Pampa fraguando una rutina semanal que combinábamos con Julio Colombato y Ricardo Nervi, sus amigos de adolescencia. Enrique había socorrido a su padre en la colocación de los ventanales de la mítica usina de las Trilaldoras, en tiempos pioneros que todavía no lo habían descubierto como el maravilloso músico que fue. En aquellas tertulias nos contagió su fervor por lograr conformar una orquesta Sinfónica. Era tanta la intensidad de su cometido que acaso hospedara algún fulgor contradictorio, con el tenor de esas pupilas que constatáramos aquel principio del otoño pampeano. En algunas biografías oficiales se sostiene que la brega por concretar la ansiada formación musical fue respondida satisfactoriamente, pero todos sabemos que el utilitarismo político, la hipocresía, hermanados con la burocracia, impidieron aquel propósito. También queda pendiente el Concierto en Re Mayor para guitarra que imaginara con Mario Figueroa, proyecto que una operación de la vista frustró. Habrá, estamos seguros, nuevas evocaciones que se consumarán teniendo como marco las estupendas sugestiones de Vivaldi. Esos y otros recuerdos compartimos con Chicha horas después del cortejo, de homenaje y despedida a Enrique, en las adyacencias de la estación ferroviaria donde descansan sus restos. Volvimos a labrar un abrazo con ella en otras ocasiones, no tantas como hubiéramos deseado. Ahora, en la reminiscencia, se nos antojan escasas. En cada una enarboló un magisterio de la lucha ligada a la ética. De la necesidad de la memoria y de sus contenidos emancipatorios, de la inevitabilidad de la verdad en procura de la redención de la historia. En las mocedades del siglo, pudor y vacilaciones fueron vencidos por la imperiosa aspiración de contar con sus palabras, epilogando un trabajo de reconstrucción de la represión en La Pampa. Ella no vaciló en obtener una pausa entre sus múltiples compromisos para hacernos llegar un texto, diáfano, enérgico, conjetural, en uno de cuyos párrafos interpela : ¿Qué veneno es el que circula por las venas de los verdugos? Aterra pensar que continúan respirando el mismo aire que nosotros, que caminan a nuestro lado, ensoberbecidos por la impunidad obtenida por la lentitud o ineficacia de la Justicia y el silencio de sucesivos gobiernos democráticos…” Esa es Chicha, indomable, imprescindible. La obcecada combatiente de la vida que, por un milagro del cosmos sigue cabalgando, como el Cid, cada vez que en una calle, en una plaza, en una tribuna, emergen las proclamas que han embanderado el firmamento nacional en la última mitad del siglo. ¡Más de cuatro décadas, la edad de Clara Anahí! María Isabel Chorobik, la mujer que evocamos, palpita con más vigor en cada uno de nuestros corazones a medida que el tiempo avanza. Y ese es Enrique, querido, entrañable, cuyo deceso contraría la efemérides. Porque sospechamos que ya había comenzado la ceremonia de su adiós aquella jornada de noviembre del 76 en que las crepitaciones en la calle 30 de La Plata obligaron a Chicha a interrumpir su tejido. Desde estos entramados se entrelazan los desgarros. …………………………………… N deA: Este texto pertenece al libro,tan necesario como justiciero, El Ultimo Sueño deChicha. A sus múltiples méritos se suma este prodigioso documento gráfico que registra a Enrique teniendo en sus brazos a Clara Anahí dos días antes de su secuestro y desaparición. Juan Carlos Pumilla enero de 2021 -------------------------------

sábado, 24 de julio de 2021

La noche revelada

Los dos hombres cenan frugalmente e inauguran una charla circunstancial. Uno es el gomero de La Adela y el otro un camionero que durante cinco años ha pasado por el lugar sin detenerse hasta que un percance lo obliga a hacer noche. Viene desde el sur, Caleta Olivia, y falta mucho trayecto hasta llegar a Jujuy. De manera que resulta providencial la hospitalidad. A medida que se internan en la noche la conversación toma otros carriles, más profundos, acaso intrincados. Cuenta Angel Aimetta que su amigo gomero es hombre laborioso y sufrido. De muy niño perdió su familia y nunca supo del destino de su hermano, de manera que resulta una bendición la compañía de alguien atento y bien dispuesto a compartir cuitas y la vigilia en estas soledades Los ojos le brillan a Angel cuando cuenta la historia. Al camionero también lo separaron de su hermano y en esta madrugada de La Pampa descubre que lo tiene frente a él. (Del libro inédito Rimas)

jueves, 22 de julio de 2021

Balances

El edificio donde se evalúan los resultados de una vida es amplio. Pasillos intrincados pasadizos. Uno se pierde en ellos. Algunos de los que llegan a los jardines alcanzan a disfrutar los fulgores del ocaso. Otros quedan atrapados en los filamentos de las farolas.

ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...