miércoles, 9 de junio de 2021

Postales del exilio

Raúl DAtri -Ricardo Nervi

Vienen años grises. Don Raúl abre las cartas que viajan desde el exilio en intrincados itinerarios y se aboca a la tarea de descifrar las claves en que se expresa la tristeza, la nostalgia o el porvenir. Como siempre, la caligrafía de Ricardo es abigarrada y pródiga. En cada línea descubre su maestría para describir sus broncas y alegrías, manifiestos de gloria o desencanto, de modo subyugante. Algo al final de la misiva arranca una sonrisa: el amigo de Méjico señala que se da cuenta de que en la Argentina sigue habiendo mucha humedad, porque las cartas siempre llegan abiertas.
(fragnento del libro "Viejos, tras un retazo del olvido" para acompañar una fotografía publicada en el perfil deAndrea D Atri)

domingo, 16 de mayo de 2021

Mujer de negro


 

 

       -¡Corten! - grita y cien rostros se vuelven inquietos en una mezcla de admiración y de respeto mientras ordenanzas de prolijos mamelucos caqui barren por enésima vez las empinadas escaleras del puerto de Odessa-.

       -¡Corten! - repite con tono complacido dos registros más bajo pero el sentido sigue siendo imperativo. Suena grave y satisfecha la voz de Serguéi Mijáilovich Eisenstein mientras quita de su cabeza la gorra visera y enjuga una transpiración que no existe en esta gélida mañana de otoño.

       La mujer que lo observa pensativa hunde dos dedos largos en el interior de la manga y extrae un pañuelo que desanuda con cuidado. Alisa prolijamente un cigarro de filtro hueco y lo enciende aspirando una prolongada bocanada. El humo distrae a la pequeña que agita sus brazos en el interior de su cochecito y estimula a los demás actores que respiran aliviados tras la tensión. El iluminador estira sus brazos hacia atrás para enervar los músculos. Un coro de mirones de edad incierta forma un círculo para honrar el diáfano líquido de una petaca de acero.

       La mujer de negro aspira con fruición temerosa de un eventual arrepentimiento que interrumpa la tregua. Eisenstein dialoga con el montajista y mueve sus manos con energía. La mujer mide la ceniza que se arquea y frunce los labios con fastidio. O aflicción. Ignora que un fotograma de su rostro recorrerá el mundo, vencerá a su época y engalanará el desordenado escritorio de un ignoto cronista que, cada tanto, deja que sus dedos huyan del teclado para volver la mirada obsesionada hacia el perfil anguloso del grabado. Se abisma en esos rasgos mientras envidia el aroma del cigarro de filtro largo y hueco que adivina placentero. Respira profundamente pero en vano. Lo que percibe son los hedores de un siglo que se pervierte. El cronista encoge los hombros para aliviar su atormentada espalda, suspira y lamenta haber nacido tan tarde.

       Un ruido ensordecedor sobresalta la mañana y la ceniza cae sobre los adoquines. La prolija cohorte de cosacos toma posición en los niveles altos provocando el repliegue de los demás. Guerreros de gruesas chaquetas y relucientes entorchados, obedientes a esa sinergia de la historia que siempre los ubica en la misma posición.

       Allí están. Ominosos, anónimos, sin rostro. Hombres de a pie y jinetes pálidos que hunden sus espuelas en los ijares de cabalgaduras que bufan. Cien años antes Goya los retrató con delicada perfección. Pero no está Goya en esta mañana fría de otoño en Odessa.

-Aún tenemos a Gorki, murmura Pablo.

        -O Pushkin, desliza León, desde el atardecer de un escenario extremo, en estos arrabales de la esperanza que los manuales de geografía se empecinan en denominar Sur.

             Aquí, donde el cronista desvía su mirada del rostro de la mujer que abre sus ojos inundados de pavor mientras el acero cumple, con inexorable eficiencia, su labor.

             -¡Acción¡ vocifera Eisenstein.

Desde el cochecito, la niña irrumpe en llanto.

 

 (El Hombre del Potemkin, capítulo III(

 

 


sábado, 17 de abril de 2021

UN REQUIEM PARA LA EPOCA


 

 

Charles Aznavourián se encarnó en el relato familiar y alcanzó a percibir esos filamentos escarlatas deslizándose a borbotones por las laderas del Ararat. Resuena  en nuestros oídos  la estremecida descripción de “Ils son tombés” imponiendo una clave de Sol a la primera muerte industrial del siglo XX.

Una sola muerte, repetida, sentenciaría   décadas más tarde, Tomás Eloy Martinez.

Luego vendrían otras melodías, claro, pretendiendo  saciar la sed de redención de la historia, partiendo del  Holdomor de Ucrania  hasta las napalm en los arrozales de Phnom Pen. Desde los estertores de Ruanda a la noche criolla donde hundió sus afilados colmillos la brutal defensa del “ser nacional”.

Luego del vómito feroz del Enola  Gay sobrevinieron Los Pájaros de Hirosima y en las dilataciones de Auschwitz el  insobornable testimonio  de Anita Lasker o el violín de Rocío Cabello.

Sostacovich, herido en el alma alzó su Cuarteto de cuerdas número 8 para sufragar el hedor de Dresde.

Entre  los escombros que sobreviven filtran los   ayes  de una memoria asombrada que no supo advertir que Churchil, fiel discípulo de Tatcher,  sería capaz de promover  el asesinato de sesenta mil pobladores en menos de una jornada.

Hay una simetría, una llovizna e connivencia,  en esa inocencia de los pueblos que desoye  a Hobbes y se desbarata incrédulo ante la ferocidad del lobo.

Esa proporción se repite y crece. Lo vocifera  la crónica cotidiana. Porque la muerte es muerte, sea por bala o por covid.

¿Saborearon un café los españoles de la fiebre?

¿Y el amor en los tiempos del ébola?

Resuenan en estos días los arpegios. Confecciones de la conciencia en que por un capricho de percepción nos conducen a pensar  que todavía no hay música de la época, para justificar esas ofrendas que una  libertad  parcelada prodiga al flagelo de la hora.

Leemos que el antropólogo de las religiones Edward Burnett Taylor, sostiene que el propósito original de todo sacrificio fue hacer un don a los Dioses para asegurar a su favor, su buena voluntad, o minimizar su hostilidad.

El tiempo dará su veredicto y zanjará el dilema: acaso – más temprano que tarde- sabremos si el reclamo ambulatorio responde a un tributo o es tan solo la satisfacción de un ego que arguye  la banalidad de la muerte.

Abundan los silencios pero, ya se sabe, los silencios son las suturas de la música.

Melodías de ausencia  como cortejo en  la despedida de padres a sus hijos y viceversa.

Por allí un kadish por aquí un miserere.

 Mientras se desangra , implacable, este funeral de la era  que ya ha cobrado cincuenta mil decesos en menos de un calendario.

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FOTO

. En 1937, el sistema escolar de Chicago utilizó la radio para enseñar a los niños durante un brote de polio , demostrando cómo se puede utilizar la tecnología en tiempos de crisis.(The Conversation)

 

 

 

jueves, 8 de abril de 2021

Ciro

Ciro Lisandro Ongaro



  Cuatro mesas más allá el hombre que ha tenido a su cargo los casos más resonantes, los juicios más pesados. Que conoce las historias más dolorosas y siniestras de la condición humana, hace volar las manos frente a su nieta mientras le cuenta cosas que pueden ayudarla en la profesión que los une. Ciro Lisandro Ongaro sonríe a la joven que escucha arrobada a su abuelo mientras su mente vaga por las crónicas de los setenta que lo encuentran al frente de la huelga salinera más prolongada de la historia. Ella conoce de oídas sus compromisos militantes asumidos en los años del miedo y encuentra significado a esa flor, quebrada por las balas en la foto del gringo De Pian, que el abuelo luce en su despacho. De ahí, confirma mientras sorbe pensativa el café, de estas cosas sacó el hombre de las manos de pájaro las fuerzas para defender tanto encanto y ternura.

jueves, 1 de abril de 2021

El día en que se hizo la noche

 

Foto Eduardo Pérez

La mañana del 24 nació destemplada y extraña. Sordos ruidos reverberaban  en los accesos a la ciudad, en las calles céntricas, en algunos puntos específicos. El vecindario pronto descubrió la razón: eran las tanquetas que irían a apostarse en el playón del centro cívico, consagrando el primer oxímoron  de la jornada.

Los ruidos repicaron en la avenida central, en la manzana que rodea el edificio de Correos , en las cercanías de las viviendas de los que prontamente se convertirían en víctimas, en la calle Pellegrini, rodeando de sonoridades la cooperativa de trabajadores de La Capital.  Se prolongarían a la mañana siguiente con un rigor que desechaba la  espontaneidad.

Porque no hubo improvisación en la implementación pampeana del golpe sedicioso,  pergeñado en los albores de la década y concretado  el  24 de marzo de 1976. El inventario del agravio en  perjuicio del Estado y  sociedad es infinito. Los juicios han revelado algunos  de ellos, pero muchos permanecen ignorados a la espera de una examen más exhaustivo, revisión o imprescindible, sanitaria,  para establecer el espesor  determinante de la participación civil en el diseño del plan,

Hubo objetivos precisos que revelan las motivaciones del asalto a la Constitución. A los que ya  han cobrado notoriedad deben agregarse otros no tan difundidos – extremadamente sutiles, precursores del discurso de la isla de paz- que se imbrican en la perspectiva golpista de destruir el  tejido social, agrietar sus convicciones, inocular el virus del miedo. Aprensiones  cuyas sedimentaciones se dilatan  hasta estos días.

En ese contexto se explica la acción desplegada en perjuicio de la cooperativa Popular de Santa Rosa, la  construcción comunitaria  más importante del centro del país, por su heroica gesta fundacional, por su representatividad  y ejemplo, por independencia económica.

En la mañana del día siguiente efectivos militares penetraron  en el interior de la CPE en el marco de similares procedimientos realizados en diversos lugares públicos de Santa Rosa.

 Oficiales y soldados fuertemente armados exploraron  concienzudamente el patio central en un operativo por el cual no se ofrece ninguna explicación. ¿Qué buscaban sino otra cosa que hacer pública una demostración de poder y al mismo tiempo intimidar al vecindario.

¡Que lo  digan sino los vecinos de la calle Ferro!.

El fotógrafo del diario La Capital , Eduardo Pérez ,logró filtrarse entre   el cerrado cerco para obtener un registro del atropello. Su diario había sufrido el secuestro de su director, reemplazado por un conspicuo agente de información del Batallón 601, el ubicuo Feliciano losada, cuñado de Baraldini y fundador del Círculo de Periodistas Deportivos.

Las fotos de aquella jornada permanecieron inéditas hasta  que en julio de 2012 sorprendieron al público en el interior de  una muestra retrospectiva que se denominó  “Dos visiones, un objetivo”.

       Pero la tarea intimidatoria no se agotó en este episodio. El 23 de abril el  gobernador de facto Favio Iriart dispuso  fiscalizar la  actividad administrativa  de la CPE. Por tal motivo  designa a  los integrantes de la Comisión supervisora de la Cooperativa Popular de Electricidad: El  grupo  de tareas estuvo  liderado por  el  capitán Héctor Francisco Olascoaga,  quien  fuera asistido por tres   profesionales del medio : Omar Esteban Gatto Cáceres ,  el  contador Roberto Oscar Vassia y el  ingeniero Pedro Zubiri.

Aunque abundan las razones para suponer que obedecía a las coordenadas de la   persecución sindical, algunos suspicaces vinculan este episodio con le detención, el 1 de abril, del secretario general de Luz yFueza, Oscar Montes de Oca, salvajemente torturado en los altos de la Seccional Primera.

No perduran evidencias de las  conclusiones contables, lo cierto es que la labor  de los verificadores  se agotó a poco de comenzar, probablemente  por su futilidad o tal vez  porque Olascoaga  debió abocarse  a la preparación de otro operativo, eta vez mucho más cruento, concretado tres meses después en Jacinto Aráuz. Ahora se sabe que el secretario de Educación de Gobierno y Cultura, al tiempo que se escrutaban los papeles de la entidad, se reunía con el intendente de Aráuz Adolfo Alberto Forestier para  afinar un cuadro de situación de la localidad sureña.

Hay  una simetría entre los dos episodios, En Aráuz se ilustraba en los valores de la solidaridad, en la cooperativa de Santa Rosa se la practicaba, dos elementos que contrariaban  los objetivos del Proceso de Reorganización Nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 18 de marzo de 2021

VIVIR BAJO DEL PUENTE


Dicen, los puentes son abrazos. Comunican, los puentes .unen, te cuentan. Ahora, en un canal que vomita las impiedades, de los jueves, descubren que los puentes son la casa, abrigo-, la junta de la noche cartonera. Patrocinios inciertos en las soledades de frío y de yuta. ¿Acaso falta un pedal a la bicicleta de Maia y le sobra un resorte a su colchón¿? Debajo del puente se desmayan los sueños. Un porro a contramano desvanece, a regañadientes, esa artera sacudida de vacío que progresa en la panza .Porque hoy escasearon las sobras en los contenedores que prologan la antesala de los puentes.
Puede ser una imagen de al aire libre
Hilda Somoza, Marta G. Alcala y 18 personas más
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sábado, 12 de diciembre de 2020

EL DIA EN QUE ASESINARON A UN HÉROE DEL PUEBLO

 


Los cinco disparos de Mark David Chapman, desarmonizando una jornada de fin de año de 1980, fueron por demás certeros. Con el primero hizo lo que hizo. Con los restantes acertó en el corazón de todos nosotros.

Te hacen daño en casa
y te pegan en clase.
Te odian si eres inteligente,
y desprecian a un tonto.
Hasta que estás tan jodidamente loco,
que no puedes seguir sus reglas…”

Los ecos de las  descargas reverberaron diáfanos, potentes, en estos confines de la luz. El corazón de Juan CarlosBustriazo Ortíz aceleró sus palpitaciones. Retumbos  arrolladores  s que se dilataron en  una singladura que inicia en el estaño del Tincho y culmina en la callecita Florida.

El Piedra Juan lloró por John e imaginó una lombriz de cristal fluyendo cauce abajo por  las mejillas de Yoko Ono.

El día de la muerte del insurrecto que todos conocen como músico, inició  a concepción de

este texto poco conocido y frecuentado del más rockero de nuestros poetas.

yoko ono llora

 

oscuras máquinas  susurran ruedan ruedan vahos vahos vapores

negros hostiles hostiles

la voz de una muchacha desde una caja metálica transmite transmite suspira acongojada acongojada

lejos lejos lejos lejos yoko ono llora

es absurdo y odioso el invisible aire bermejo demente demente invasor de un gran mundo salvaje que nos husmea nos husmea

este poeta occidental y cristiano no suspira este poeta no sabe si escribe si balbucea este texto religioso canónico baleado un rico surtidor del pecho roto roto roto roto roto

lejos lejos lejos lejos yoko ono llora

el horror reyezuelo inclemente reina reina ensangrentado ensaangrentado florido de la sangre

 no hay profetas airados tronantes vestidos con ropajes de cuero de dulces cabras blancas suaves suaves suaves

lejos lejos lejos lejos yoko ono llora

mefisto carcajea carcajea en su hórrida tienda de verano de verano

las cohortes del infierno ríen ríen ríen serrallos de la muerte perfumados perfumados

prodigiosa ramera la luna tan sin velos me envuelve envuelve envuelve

mandrake con su gran capa sonora hierve heridas hojas de mandrágora de mandrágora

lejos lejos lejos lejos yoko ono llora

me ata de pies y manos de pies y manos pies pies pies manos

malabar de las sombras no hay blanco de alcanfores de alcanfores de alcanfores

no hay cárcuma de los besos de los besos de los cuerpos de los cuerpos

contuso de mi boca sobrevivo supérstite jurante jurante

vi en los cielos el gran rollo volante de zacarías que fulguraba fulguraba conociendo majestuoso inteligente inteligente la maldad del humano del humano

lejos lejos lejos lejos yoko ono llora

no hay portentos no hay portentos no hay portentos no hay portentos

pelafustanes pelafustanes pelafustanes pelafustanes pelafustanes

enredadores de homicidios  coronados coronados jardineros de homicidios cultivadores de homicidios de homicidios  viñadores  de eso de eso de eso de eso

no hay leche y miel no hay leche y miel no hay leche y miel

no hay edad de oro de oro oro oro

no hay tierra prometida prometida prometida

yoko ono

llora

yoko ono

llora

yoko ono

llora

yoko ono

llora

yoko ono

llora

 

 

 

(s, melquíades,p.,

 s.dámaso,p.)

a maria victoria scheuber.

 

 

JCBO

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

Coplas para el Penca Juan


 (A Pamela Díaz y Juana Bustriazo)

En el bolsillo, la piedra sonajera,
el cuenco curador de almas del vino,
una pluma, esa etiqueta, la linterna…
En la espalda, los dichos del linyera.

Ocasiones lo veo, puente abajo,
donde yace una memoria dolorida ,
cofre obsidiana y en la otra mano
una ramita de jume prisionera.

Sombras mahuidas tocan su hombro,
tras cruzar el picadero a paso lento,
sancionando el desahucio de la tarde
por los meandros del cauce ceniciento

Acaso pregonara una calandria:
“ la siesta de los puelches ha terminado”,
albricias que anticipan el fogón,
la cofradía y el vino alucinado

Musita una elegía al final del puente,
ese abrazo en las orillas del despojo.
En la costra del lecho se presiente
el espectro de un sueño confiscado

¡Es Penca Juan!, Bustriz el que regresa
en busca de la Rosa y añoranzas ,
de lisonjas paganas , de redomas
que se inmolan al final de la jornada.

Ella lo espera arrebujada con el poncho
cuyos rubores arrendan las mejillas,
y ese rocío que crece en sus pupilas,
como la niebla puelche, leuda en poesía.
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EN LOS FLECOS DEL PONCHO DE ARCOIRIS
PENDE UNA ESQUELA DE AMOR, DESENFRENADO
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miércoles, 25 de noviembre de 2020

La felicidad no se mancha


 

¿Abundarán los políticos en las orillas de los dos siglos que hayan enfrentado al imperio y al poder con tanto vigor desde la desigualdad e inferioridad de condiciones?
¿Un maestro que, habiendo bebido el licor del pecado con el Diablo insista hasta el hartazgo en que no lo tomen de ejemplo? ¿Más aún, que demuestre que es posible regresar del infierno?
¿Un genio que siempre prefiera equivocarse del lado de los amigos antes que acertarla con los fariseos
¿Habrá, disculpas por el pleonasmo, un militante de los pobres que, sin aspirarlo, los represente y defienda e insista, y siga ese amparo habiendo dejado de ser pobre?
¿Un jugador de truco que persista a sabiendas que su oponente tiene las 33 de mano?
¿Un baqueano tan avezado que nunca se caiga en aquella orilla de la grieta ?
¿Serán capaces los potreros de olvidarlo ?
¿Podrán asimilar las religiones que hay dioses paganos, cuyas miserias no pueden evitar que se los idolatre?
¿Existirá la Pyme, el cartel, un monopolio, que permita a un artesano industrializar la felicidad?
﾿Era como decir "abracadabra"?
¿Acaso irrumpa el sociólogo que explique esta alegría en medio de la tristeza?
¿En fin, alguien seguirá debatiendo en el siglo XXII quién fue el mejor del universo?

ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...