jueves, 8 de octubre de 2020

Nuestro señor de los combates



 

El Cristo de Mantegna yace.

Ojos fibrilados por una matriz de odio,

con  una chispa creciente de recelo.

lo contemplan.
los amanuenses  del tiempo
dicen que murió.
Pero todos saben que no es cierto.
Ahí está, como el Che de contantini,
engendrando revueltas,
impulsando rebeldías,
ahuyentando la muerte.
Porque no mueren los Cristos
de la gente
que la gente
revive cada  vez  que  el sinsonte
anuncia un nuevo sol.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Un madrigal contra el olvido


 Las  palas se hunden en los valles  granadinos. Los hombres secan el sudor de su frente y en  el  laconismo de ocho décadas deslizan que no  buscan el sitio para  sepultar a sus seres queridos: indagan  la manera de  encontrarlos.

 Conocemos, por aquí, estos sentires.

Rechina  el acero   en la tierra arisca mientras el espectro de Lorca reclama reposo. El filo  del metal lastima  la tierra y esa herida se actualiza en la España que espera.  Clamor que reverbera y se dilata en  este  Sur del Sur  de ojos cegados y wiphalas que arden.  

Conjeturamos al poeta  con un  pétalo de rosa mancillando su camisa blanca.

Lorca, el crepúsculo  y un hilván de coreografía  para las germinaciones de un mínimo vals que está por nacer.

 Acaso,  musitando con mordacidad, que las “Bodas de sangre” son  las que inauguran la década infame a su llegada a Buenos  Aires. 

Ahí está, huyendo del hastío en Nueva York o aguijoneando algún recuerdo  mientras agota la  copa de coñac con que sufraga la melancolía en la    noche fría  de  Viena.

 Balbuceos de la razón, consideraciones  que sobrevienen como una manera de espesar  la esperanza. Resguardos del pensamiento para homologar  la derrota del olvido

martes, 18 de agosto de 2020

Balada por Lorca

 

Las  palas se hunden en los valles  granadinos. Los hombres secan el sudor de su frente y en  el  laconismo de ocho décadas deslizan que no  buscan el sitio para  sepultar a sus seres queridos: indagan  la manera de  encontrarlos.

 Conocemos, por aquí, estos sentires.

Rechina  el acero   en la tierra arisca mientras el espectro de Lorca reclama reposo. El filo  del metal lastima  la tierra y esa herida se actualiza en la España que espera.  Clamor que reverbera y se dilata en  este  Sur del Sur  de ojos cegados y wiphalas que arden.  

Conjeturamos al poeta  con un  pétalo de rosa mancillando su camisa blanca.

Lorca, el crepúsculo  y un hilván de coreografía  para las germinaciones de un mínimo vals que está por nacer.

 Acaso,  musitando con mordacidad, que las “Bodas de sangre” son  las que inauguran la década infame a su llegada a Buenos  Aires. 

Ahí está, huyendo del hastío en Nueva York o aguijoneando algún recuerdo  mientras agota la  copa de coñac con que sufraga la melancolía en la    noche fría  de  Viena.

 Balbuceos de la razón, consideraciones  que sobrevienen como una manera de espesar  la esperanza. Resguardos del pensamiento para homologar  la derrota del olvido. 

sábado, 15 de agosto de 2020

Acerca de laAusencia (días de la peste)

 tiempos  de la peste

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ACERCA DE  LA AUSENCIA

Un hombre, un pico .Y ese desafío con forma de rectángulo en la tierra ceniza. La tosca es dura y el hombre duplica su energía porque la jornada avanza. Seca el  sudor del rostro con el revés de la mano, una y otra vez. Y así.  Infructuosamente,  porque esos gusanos de sal que heredan las mejillas, no son otra cosa que  lágrimas desahuciadas. El filo del metal dilata la herida en la encrucijada angosta donde brotan las fosas. Ayer, en el catálogo cotidiano de impiedades del noticiero, he visto a ese jujeño arquear su lomo ante  la hendidura.  Y lo que los ojos me  han devuelto  es una grieta.  La sombría hondonada donde se despeña la justicia.  En algún otro costado, en un rincón solitario de este país que somos,  leuda  una despedida y una plegaria urgida. Quedarán diferidas Honras a  la memoria, a  un itinerario trunco y al repaso de sueños acunados  en las mocedades  de otro porvenir.  


domingo, 7 de junio de 2020

Días de peste

ESE HOMBRE

Mira con fiereza  a la cámara. Provoca. Lo hace con su postura y con la leyenda que cuelga de su pecho,  que es donde se conservan las cosas cercanas al corazón. No sabemos quién es, embozado y con lentes. Pero lo conocemos: aquí en La Pampa se llamó Arana, Losada, Aragonés, Savioli , Bibini …y muchos más. Centenares, acaso miles. Algunos ya no están pero otros permanecen como para indicarnos cuánto nos falta por recorrer. El  hombre resiste a la  lluvia y al tiempo. Como las cucarachas. Viene de una parcela de la vida que no figura en el  catastro de Dios. Sobrevive porque, como en esta peste, aun no se ha encontrado un remedio más eficaz que los conocidos. Un pesticida social que acaso  se llamare memoria .

jueves, 28 de mayo de 2020

El ghetto

El término se deslizó en medio de un reportaje radial, ganó prontamente los sets de televisión y – en una magistral demostración de deliberada estrategia– fue reproducido a los gritos en las manifestaciones del 25 de mayo en los alrededores del Cabildo, en la encrucijada del obelisco, en las paqueterías del Tigre.
Hoy se consagra oficialmente en la columna de La Nación en un libelo en que Morales Solá corrobora su miserabilidad.
Extraña su invocación en el epicentro de Buenos Aires, contenida en las ofuscadas vociferaciones de grupos afiliados al nazismo. Ahora se autodenominan libertarios. Ellos, más que nadie, conocen las aciagas implicancias y significaciones de un ghetto. Ahí están –frescas en la memoria- las exhalaciones de Varsovia o Vilna prologando esa mancha que enluta a la humanidad . Una afrenta a la vida que no alcanza a disiparse con el recurrente eufemismo de “solución final”.
Por alguna razón, a esta altura del texto, se presenta rediviva la leyenda del portal de Auschwitz, “Arbeit macht frei es”, el trabajo libera. Reveladora certificación de cómo una palabra, una frase, se explota como tapadera de otra intención.
Comparar la cuarentena preventiva o el cerco a la Villa Azul con un ghetto hiere nuestra inteligencia y constituye una afrenta a los intentos de extraer de la historia conclusiones didácticas que contribuyan a asegurarnos un futuro más apacible.
En la cuarentena se aísla para salvar. En el ghetto se encierra para matar. Tan simple como eso.
Por eso la extrañeza se extiende, también, al silencio concesivo de la comunidad judía ante el empleo del término. Porque tergiversa la historia y subleva la conciencia. Equiparar la villa con el ghetto caricaturiza, banaliza, subyuga, la enormidad del holocausto.
Estas digresiones amanecen por una escueta ofuscación personal, como resultado de sensibilidades heridas por el salvaje servilismo de los operadores periodísticos. Acaso por la certidumbre que al tergiversar la comprensión de la historia se nubla la visualización del porvenir. En fin, divagues de una cuarentena de destino incierto.
De una cosa estamos seguros, no saldremos de ella de la mano de una prédica fascista.

lunes, 25 de mayo de 2020

Niña del corazón

…Y no estará demás, auspiciados por el calendario, fundar un manifiesto. Una copla de amor. Una resuelta articulación de la palabra para ofrendar a la que nos congrega en este itinerario de honras en el tiempo. Una formulación categórica para la que nos desvela y enamora, en estas albricias del otoño que provoca la junta. Refugio en la soledad y ante el olvido, viene desde tan lejos y siempre está presente propiciando esta fraternidad de los abrazos. ¿Qué otra cosa decir para la que nos con- tuvo en horas de incertidumbres y desasosiegos? Que limpió las heridas, profundas, del tormento. Un mínimo texto, insistimos, que se pronuncie despacio y sin apuro. Sin ruidos ni estridencias; que crezca desde abajo hasta tocar el cielo. No faltarán cantores en alguna madrugada, que empuñen diapasones para avivar los fuegos, celestes, del re- cuerdo. Un himno de amor, una plegaria. Acaso una canción que colme los espacios ganados al silencio. Para ella, que persevera y alienta. La que acaricia, contiene e inaugura caminos en este horizonte de extendida llanura. En esta capitanía de basalto y caldén donde el sur se expresa y alza vuelo. En fin, una tangible proclamación de sentimientos para la indestructible dueña de nuestro corazón y destino. Para esta mujer que digo, flor y matriz, valga esta elegía nacida desde el alma. Ella: La niña, la madre, la patria… América.

domingo, 17 de mayo de 2020

Ramona

Ha muerto, dicen.
De hambre, de sed y de Covid.
Tejada la cantó,
hace más de cuatro décadas,
ofrendándole un cielo,
celeste de memorias.
Un cielo ,en este día gris,
para Ramona.
Es la misma:
de Santander a esta Villa
donde la sed no descansa.
En los laberintos, los zaguanes,
los comedores, en los barrios,
la lloran.
Ha muerto Ramona, dicen.
Pero no hagamos caso,
las verdades naufragan
en este Riachuelo, en que navega,
la mentira.

jueves, 30 de abril de 2020

NO TE ENAMORES DE GEORGIEVA



Lo advirtió Roque Dalton cinco segundos  antes de la bala en la espalda. Treinta palabras que vencieron al siglo. Dicho en otros términos: la matriz de los malos, no descansa. También era en otoño. En la misma línea de pensamiento hubiera sostenido: no te enamores. No te enamores. Lo sospechamos   enarbolando un texto entre  las manos, endechas  de papel subrayando  que en  esa fosa, de este mundo que somos, tan inaugural como  inexorable, reposan, categóricos, los sueños  de Lagarde. Uno sobre otro, desafiando álgebras e interferones. Miles, torrenciales,  exorbitando el asombro, los muertos de Lagarde, mientras que los exégetas de deudas y de entregas escoltan el cortejo aspirando, imperturbables,  las inefables esencias del olor a pandemia.
No te enamores, no te enamores de Georgieva, es tan igual que hasta comparten, los  amantes.
Ahí están, formando fila, los amanuenses, corderos  de esta era, lubricados en gel, sin  amor ni  distancia. Menos mal la alborada propiciando el dominio de la estrofa. Con la virtualidad y la imaginación como estandartes. Armando barricadas, propiciando  que ese  vaticinio,  acerca de  los malos,  se confirme en palabras con los puños alzados.
Anticipos del tiempo de la cárcava -cinco segundos antes de la pala-. Desde aquí retoñan  las esperanzas. Tal vez en las voces, de aliento,  el trueno cotidiano flameando en  los balcones, o esa naciente   fraternidad fraguada en forma de codazo.
Mientas tanto ellas siguen allí, fiscalizando el provenir del mundo. La fotografía nos las devuelve poderosas, rapaces, confidentes, en un registro tan actual como la incertidumbre.
  Acaso amanezca   el antídoto en los pliegues de un manifiesto colectivo  para que comparezcan,  categóricos,  los invisibles  hilos de sus máscaras.

***

Consejo que ya no es necesario en ninguna parte del mundo pero que en El Salvador...

No olvides nunca
que los menos fascistas
de entre los fascistas
también son
fascistas.

Roque Dalton
(En Poemas clandestinos; 1975)



ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...