miércoles, 31 de julio de 2019

El tamaño de la memoria (texto)

Juan Carlos Pumilla-Raquel Barabaschi-Maxi Corroinca

Agradecemos al tribunal, que nos haya permitido expresarnos y bienvenida la objeción, porque permite vigorizar un derecho.
Quiero asociarme a los agradecimientos que en el inicio formuló nuestro compañero Franco Catalani, y los hago extensivos, a la militancia, a mis afectos, a mis vecinos y a esa pajarería de alumnos de institutos secundarios que durante todo el año poblaron esta sala y que nos reconcilian con el futuro que nos merecemos y proponemos. Presencias que al mismo tiempo ponen al descubierto notorias ausencias de protagonistas centrales del proceso democrático.
Lo he dicho en otros foros, pero tengo la necesidad de ratificarlo aquí: ha sido un honor participar de estas audiencias junto a ese enorme ejemplo de dignidad y lucha que es Raquel Barabaschi y también me siento congratulado de estar en compañía de los demás querellantes, de compañeros del movimiento de derechos humanos y otros con los que nos unen un largo itinerario de  luchas y banderas.
Un agradecimiento muy especial, primero por la fraternidad y sus enseñanzas y luego por su solvencia y compromiso cívico, mis queridos amigos Franco Catalani,  Miguel Villagra, Maxi  Corroinca y Juan Resia. Gracias a ellos hemos llegado a hasta esta instancia, y ahora podemos decir, con mucha seguridad,  que hubo un plan, y un procedimiento sedicioso para reforzarlo; el botín fue la república.
Edgar Morisoli en su imprescindible poema “Patria de doce rejas”, la califica como “solar de desconsuelos…”
En ese solar no es ajena la palabra genocidio, porque ya padeció otro en las postrimerías del siglo XIX e ilustro tan sólo con un ejemplo, Napoleón Uriburu, que da nombre a una localidad del noreste pampeano, comandante de la frontera sur, es el precursor de la guerra bacteriológica, cuando decide  liberar y enviar  prisioneros infectados de viruela  a las tolderías del cacique Purrán.
Quizá Uriburu haya aprendido este procedimiento de su jefe en la guerra canalla de la Triple Alianza, Bartolomé Mitre, que consiente que se arrojen cadáveres coléricos a las aguas de los ríos paraguayos para diezmar la población de aguas abajo.
¡Ciento cuarenta años!,  los mismos objetivos y las mismas consecuencias. Crímenes tremendos, y crímenes imperceptibles, ayer y hoy; entre ellos uno muy singular; el asesinato de la realidad a manos del relato de esa realidad..., de manera tal que  haya perseverado hasta estos días la falacia de “desierto” a las campañas punitivas, que al plan de expolio se lo llame “Doctrina de la Seguridad Nacional” que todavía …, pululen por ahí los exégetas de la Teoría de los Dos Demonios o que se filtre, como ha acontecido en estas audiencias, el discurso de la isla de paz.
La isla es La Pampa.
Miki Villagra la describió en su primera intervención: un territorio de ciento cuarenta y cuatro mil kilómetros cuadrados, el grueso de su población recostado sobre la franja de ese trapecio noreste- sureste, donde en los setenta la población urbana no superaba los 80.000 habitantes. En este territorio, las redes camineras siguen la lógica de las antiguas rastrilladas, y los caminos vecinales son tributarios de esas redes, de manera que con el sólo control y fiscalización de la ruta 55, de la 35, de la 5, de la 152, era posible tener un control absoluto de ingresos y egresos, consecuentemente  un dominio  total  de lo que sucedía en estos confines.
Aquí, en  lo que en estas audiencias se ha denominado como “ la zona verde” del país. ya Franco refutó ese concepto consignando   un  esbozo de crímenes tremendos. Voy a insistir en ese detalle con algunas precisiones al sólo efecto de crear una plataforma para un eventual tercer juicio y a manera de desafío intelectual  para quienes siguieron  estas audiencias por la red de UTELPA por internet, para  ver si es posible discernir, localizar cómo se conjugan los cuatro factores que confluyen, que se iluminan en la consideración de la doctrina Roxin tal cual lo describió nuestro amigo Juan Resia: dominio, fungibilidad, ficción normativa,y operatividad.
Los dos primeros crímenes de La Adela, los ingenieros Riganti y Pradanos fueron traídos desde Bahía Blanca seguramente a través de la ruta 22, que tiene sus inconvenientes porque  como une el puerto con Río Negro y el sur con Chile, estaba sometido a muchos controles, pero quizás hubo placet para el traslado porque el otro camino posible implicaba una mayor distancia a través de la ruta 35 y además otro control el del puesto caminero de Arauz. Riganti y Pradanos fueron traídos a un predio que está cercano a la Estación Gaviotas de La Adela, y luego acribillados a balazos  con armas de diverso calibre. O sea, más de dos ejecutores y posiblemente más de un vehículo. Más tarde se colocó entre ellos un pan de trotyl para desaparecerlos.
Hubiera pasado como un crimen aislado si con una diferencia de días no se registrara otro asesinato de idénticas  características; el hallazgo en un predio cercano de otro hombre asesinado con la misma metodología. Al que luego de una pericia policial se decidió su sepultura a falta de otros elementos científicos, como el ADN, que facilitarían su identificación.
De manera que hay un asesinado en La Pampa del que desconocemos su filiación. Tal vez por poco tiempo porque hace  menos de dos meses Víctor Giavedonni junto a compañeros del Movimiento de DDHH se trasladaron hasta La Adela y pudieron detectar al hombre que le dio sepultura y está dispuesto a dar su testimonio. El testigo  recuerda el lugar donde se efectuó esa ceremonia.
Pradanos,  Riganti  y este hombre; uno es  casualidad, otro es coincidencia, pero tres es un elemento que conforma un sistema. Y esta apreciación se fortalece con la  exposición de  Maxi  cuando nos descubre que además  de La Adela, su comisaría, fue centro de detención y en  sus adyacencias  centros de torturas.
Se podría decir que todo esto es conjetural, pero es la conjetura el último resquicio que nos queda, habida cuenta de la vigencia del pacto de silencio y  de impunidades.
Sigamos el repaso:
Dos crímenes más en las cercanías de Miguel Cané, entre Cané y Quemú Quemú. El matrimonio Pérez Cubas. Fueron secuestrados en Rosario y asesinados  en ese lugar. Había mucha actividad esa noche porque transcurría un baile en Relmo, lo que ciertamente originó algunas desprolijidades, porque el coche pretendió primero ser volcado pero al no lograrlo, lo quemaron, ese Fiat permaneció junto a un galpón durante mucho tiempo en el destacamento 101 con asiento en Toay. Para llegar al sitio del siniestro debe haber atravesado los rigores del puesto caminero de Catriló hasta comunicar con la ruta 1. Como secuela de ese crimen permanece desaparecida Ilsa Clotilde Mora, otra secuestrada que se suma a la estadística de infinitos secuestros en La Pampa de distintas intensidades.  Recordemos sino el  secuestro extorsivo al que fue sometido Eladio Rodríguez de Victorica. O este otro caso aun no profundizado y que demuestra los mecanismos aceitados de la coordinación represiva. Se trata del  sindicalista tucumano radicado en esos años en Santa Rosa, Florencio Villafañe. Vivía en el primer monobloque de la calle Padre Buodo y fue detenido a pedido de la  autoridades de aquella provincia. Fue arrestado el 2 de noviembre de 1976 y estuvo en esta capital hasta marzo de 1977 en que fue llevado a Tucumán. En esa provincia estuvo preso hasta octubre de 1978. Y no podemos soslayar entonces la consideración de otros de mucha elocuencia como lo es es el secuestro y tortura de la Bióloga Graciela Gau. Graciela está mencionada en el testimonio del doctor D Astolfo porque fue una de las amenazadas por un anónimo en el Servicio Provincial de Salud.
Vivía en el barrio de casas oficiales lindante con la academia de policía. Un día una patota ingresó en su domicilio en octubre de 1977 y, delante de sus hijos, se la llevó.  Apareció en la Cacha. La Cacha es un campo de concentración en las afueras de La Plata, que lleva ese nombre por la bruja Cachavacha, aquella que hace desaparecer todo lo que agarra. Estuvo allí diez días encapuchada hasta que otra prisionera  le levantó la capucha y vio donde estaba.  Por razones que no se explica al cabo de ese término  fue liberada.  Para entonces ya sabía que había sido asesinada su hermana, su cuñado. Dejando huerfano al hijo de ambos  que luego ella crió. Fue casi arrojada en las proximidades de la terminal donde pudo tomar un micro que la condujo a La Pampa; en realidad, hasta Catriló. Porque el eficiente control de Catriló no la dejó pasar indocumentada. De manera que tuvo que explicar su situación hasta que consiguió regresar a su domicilio en Santa Rosa, distante a 80 metros del domicilio de Baraldini. Insisto con los crímenes pues resulta inevitable recordar el asesinato de los jóvenes albañiles sindicalista, Fortunsky y Vázquez, este último mencionado en el testimonio de Mengui. Un guardia del Juzgado Federal los acorraló en proximidades de la casa  de gobierno y los acribilló, sumando dos nuevas víctimas a una lista en la que ya figuraba el homicidio de Santiago Pomphile, productor agropecuario y ex intendente de Ingeniero Luiggi.
Todos estos casos formaron parte de una primera denuncia que en nombre del Movimiento de DDHH presentamos junto a Horacio Maldonado en junio de 1984 ante la opinión pública y la justicia Federal. De manera que hoy se cierra un ciclo importante para mi y para la consideración del tema en La Pampa. Me siento comprometido a recordar a quienes no están y apoyaron la presentación de esa denuncia de cuya edición se encargó la legislatura provincial, empezando por María Tartaglia, Horacio Maldondo, el doctor Mauricio Knobel  y su señora de General Pico, el doctor Benigno Perrota, Olga y Fernando Molteni,  Hugo Fornasari, Vladis Rivero, Matile Alonso tía de Juan Carlos Andreotti. Menos mal que todavía permanece encendida la llama que atesoran con tanta firmeza Celia Korsunsky  y  Muruma Lucero.
A esos compañeros  debemos sumarle  otras ausencias entrañables que hoy están aquí, acompañándonos, amigos, luchadores sociales, compañeros, camaradas,  comenzando por nuestra compañera de querella Elida Rodríguez Jara, siguiendo por Lalo Tartaglia, Julio Mata, Moisés Korsunsky,  Nicolás Acosta, Raulito D’Atri, Ricardo di Nápoli, Adrián di Santo, el Cholo Covella, Pepe Mendizábal, Stella Barrios, Samuel Bertón, Américo Pracilio, Miguel  Angel  Gómez, el poeta. 
¡Hemos vivido en duelo durante cuatro décadas!
Y en estos diez últimos años, lo que va del  juicio de 2010 hasta ahora, le sumamos más de cien testigos y víctimas fallecidas. Una estadística que relativiza el concepto de justicia.
Y a ello, debemos sumarle nuestros desaparecidos,  los cincuenta y pico de compañeros que enumeró Miguel Villagra en su primera intervención; ya están consignados pero quiero insistir en ello porque  en muchos de los casos refutan el concepto de ajenidad de La Pampa en sus  desapariciones y en otros está comprobado que desaparecieron como producto de esta redes de inteligencia locales.
Bueno, ahí está Oscar Di Dío sentenciado por Pedro Vergez, el creador del Comando Libertadores de América, Emilce MagdalenaTrucco, perseguida por Amarante y aparecida calcinada en el baúl de von Wernic. Mario Frigerio asesinado en Rosario. El fiscal Pedro Perotti intervino para su traslado a La Pampa, luego de cobrar una suculenta suma por la gestión. Ya hemos hablado en nuestra primera intervención en este juicio de los casos de Lucía Tartaglia y de Sergio Korsunsky que evidencian el andamiaje, la gestión local en sus desapariciones. Lo sumamos a Carlitos Davit comprendido en un informe de las agencias de inteligencia del sudeste de La Pampa que luego aparece colgado en el puente de Bahía Blanca. También los casos de los primeros detenidos, en la represión en La Pampa,  Elena Alfaro fichada por la Policía Federal y esa ficha fue precursora de su calvario en el campo de concentración el Vesubio. Y Antonio Quispe que por esa panfleteada luego es asesinado.
(...)Y de ese contexto ya hemos celebrado aquí  la recuperación de la nieta 125 pero nos queda pendiente otra deuda, que es la hija, hijo, hije, de María de las Mercedes Gómez y Juan Carlos Orzacoa, deuda que se impone ante nuestra propia dignidad como un compromiso de vida pero también para la dignidad de la provincia de La Pampa. Debe ser recuperada ¡ahora!  porque aún está viva una abuela que  lucha y espera,  Nélida De Cristófano.
(...)
Por una de esas rimas del cosmos cuando el tribunal nos informó que se aproximaba el tiempo de los alegatos, llegó a través de amigos a nuestras manos un texto de la poeta española Marisa Peña, que es probable que esté siguiendo esta audiencia por la red. En uno de sus versos Marisa sostiene que “…la sombra de la memoria también es alargada…”. Se refiere a esa memoria que nos identifica y que nos representa. La memoria de la cual extraemos sus contenidos emancipadores y la memoria sin la cual no existe el acto de justicia, la memoria como redentora de la historia. Pero además porque la desmemoria sumada a la impunidad ha sido el caldo de cultivo de las grandes atrocidades de nuestro pasado. Elijamos un límite temporal y aparecerán nombres y apellidos prototípicos, desde Joaquín Penina a Rafael Nahuel. Desde Felipe Vallese a Santiago Maldonado, pasando por ese horror  de la historia nacional que es el bombardeo a Plaza de Mayo cuya impunidad fue consagrada por el célebre abrazo del almirante Rojas con el presidente Carlos Saúl Menem.
Podemos hablar de la memoria desde otro ángulo tal como nos enseñó nuestro maestro y amigo Ricardo Nervi al regreso de su exilio en México.  Hay una versión literaria de Eduardo Galeano sobre la misma historia pero nos gusta contarla tal como la escuchamos desde nuestra juventud. Contaba, Ricardo acerca de una ceremonia que cultivan culturas ceramistas de América central,  el alfarero maestro  anciano al que ya no le dan las fuerzas para alzar una pieza, decide delegar su tarea y elige el jarrón mejor bruñido, el más sonoro, el mejor templado y se lo entrega al que va a ser su sucesor, el que lo recibe no lo guarda en un estante, lo arroja al suelo  y se  muelen los fragmentos. Es  con esos restos que realiza la argamasa con la que  levanta una nueva pieza.
Esa es la memoria que nos gusta, la que sirve para construir cosas nuevas. En esa memoria nos refugiamos, con esa memoria nos defendemos, con esa memoria avanzamos al porvenir para poder establecer cuál será la longitud de la sombra de la justicia.
Desgrabación: Daniela Naveiras – Roberto Rekofsky. Del audio facilitado por UTELPA Santa Rosa.




domingo, 14 de julio de 2019

Parece que fue ayer


Te vi pasar y me enredé. ., Lo demás ,ya se sabe. Ahora, la mirada, inquiriendo en el médano rubricas de las huellas, escrutando en los rescoldos la brasa que perdura. La cofradía de aquellos fogones. Y los gajos, ¡los brotes de esos gajos! Y la lucha. Y la maravilla de la palabra que puede urbanizar en cuatro líneas una vida, un amor, tormentosa singladura de cincuenta años en este mar de arena.

domingo, 7 de julio de 2019

El hombre de al lado


Delfor Sombra hunde su diapasón en las inmensidades   de Chiapas e instala una milonga baya a modo de presentación. Hace un tiempo que sobrevive  en México huyendo de los chaffes que lo acosan en el país del monte. En una pequeña escuelita que prologa los misterios de LaCandona Delfor desgrana historias del medanal y el desarraigo. Dice y canta quien es con la sexta en Re .Cuando concluye escucha azorado que el director y los alumnos le comentan que ellos aman a un pedagogo pampeano cuyos libros enriquecen y honran su biblioteca. Delfor no sabe cómo explicarles que ese pedagogo, Ricardo Nervi, impulsado por las mismas razones de su exilio vive precisamente en el piso superior del edificio donde ambos se alojan .

(a 15 años de la muerte deRicardo, de la serie inédita "Rimas")

domingo, 16 de junio de 2019

Mi viejo

El Negro Pumilla es huérfano de padres desde muy niño. Fue criado entre internados y potreros y se ha hecho grande en andurriales donde no penetran  los neutrales. Cada tanto, deslumbra a los niños en los domingos de Bernasconi haciendo malabares  inimaginables  con el balero, acertando a blancos imposibles con la gomera o confeccionando minúsculas  tarasquitas que vuelan tan alto que apenas  pueden verse. En ocasiones los chicos presentan quejas ante su esposa: no vamos a jugar más con el  Alfredo, lloriquean, siempre nos gana a la arrimada y con su ojito puntero nos quiebra todas las bolitas. Él escucha y calla. No encuentra  palabras o no sabe explicar de otro modo que los aprendizajes en la vida son  platos que se comen calientes.
(del libro: "Viejos, tras un retazo del olvido")

domingo, 9 de junio de 2019

ACERCA DEL HAMBRE


En el Museo de la Historia habrá un contenedor. En su interior un zapato sin suela, una silla de tres patas, el mango de un hacha, acaso un rollo de facturas impagas teñidas de verde. También pañales, verán los visitantes;  y hasta una muñeca con el pecho quebrado . . Pero ni en  los rincones más esquivos  encontrarán las pelas de unas papas.
(de la serie Microcuentos)

viernes, 31 de mayo de 2019

El Gringo

Pablo De Pian
Hoy cumple noventa años de edad Pablo De pian. Amigo, mentor, le debemos los debates y aprendizajes inaugurales en los que descansamos nuestros fundamentos actuales. A la hora de recordarlo podemos apelar a un chiste interno: “este es tu año”. Se hace presente en nuestras relaciones que vencen las distancias y se facilitan por las redes sociales.
-Te vemos muy bien en las fotos, dijimos hace unas semanas.
-No hagas caso, sólo finjo, nos contestó.
Quien no lo conozca podrá apelar a nuestras recordaciones habituales. Pero, amparados en la efemérides , apelamos a un episodio que lo retrata de cuerpo entero. De cuerpo y alma. Es un registro de mayo del 69 cuando se insolentaba a la vida en el litoral y se la reverenciaba en las calles del Barrio Clínicas. Parece que fue ayer…
DIAS DE VINO, DIAS DE ROSAS (acceder)
http://palabrapampa.blogspot.com/search…

viernes, 24 de mayo de 2019

Acerca de los neutrales

Gervassio Posadas


El hombre que admite su sorpresa también reconoce, sin decirlo, su ausencia física e ideológica en  un acontecimiento que cambiará el curso de América.
El hombre será, cuatro años más tarde, proclamado Director Supremo de as Provincias Unidas del Río de la Plata labrando un itinerario político que acaso logre su redención  en el repaso histórico.
Pero lo que importa hoy, en esta celebración del mayo revolucionario, es poner de relieve los peligros de la indiferencia o el ausentismo cívicos  como cómplices y precursores del Reino de los Saciados.  Cruenta soberanía edificada en los altozanos de nuestra patria desde donde se divisa y funda  esa  herida que lacera y llamamos grieta.
Cuenta, Gervasio Antonio Posadas: "No tuve de ella la menor idea ni noticia previa. Yo vivía tranquilo en mi casa con mi dilatada familia disfrutando de una mediana fortuna, y ejerciendo el oficio de notario mayor de este obispado desde el año de 1789. Me hallaba ocupado y entretenido en las actas del concurso a la vacante silla magistral de esta Santa Iglesia Catedral en el mes de mayo de 1810, cuando recibí esquela de convite a un Cabildo abierto que con anuencia del virrey se había acordado para la mañana del día 22. No concurrí por hallarme legítimamente ocupado.
Después supe con variación una parte de lo ocurrido en aquella reunión dirigida a acordar, como acordaron, que había caducado la autoridad del virrey don Baltasar Hidalgo de Cisneros por ausencia que el monarca español don Fernando VII había hecho de su reino para el de Francia, y por el estado de anarquía en que se hallaba la península. 
Aquella noche del 22 de mayo supe en casa de un amigo que se había declarado en Cabildo abierto a pluralidad de sufragios haber caducado la autoridad del virrey Cisneros que el Ayuntamiento quedaba encargado de nombrar un gobierno legítimo a la mayor brevedad. En dicha casa estaba entre otros el capitán del ejército don Miguel Marín que se empeñó en oírme hablar sobre semejante novedad y algo acalorado le contesté que nada me gustaba, pues habiéndose ya depuesto dos virreyes, desobedecido otro por la ciudad de Montevideo y su gobernador Elío, se habían de seguir deponiendo y desobedeciendo muchos otros gobiernos, que no podía calcular cuanto (sic) serían pero sí me parecía que algún gobernante de los creados y depuesto por juntas populares había de ser fusilado; y que se guardase de entrar en aquel gobierno a que tocase semejante fatalidad” 
(...) Efectivamente, El Ayuntamiento procedió nombrar una junta gobernadora compuesta del mismo Cisneros, don Cornelio Saavedra, Dr. Juan José Castelli, Dr Juan Nepomuceno Solá y don José Santos Inchaurregui. Se recibieron solemnemente y no se alcanza la razón que haya tenido el deán de Córodba Dr. don Gregorio Funes para olvidarse de esta Primera Junta en su "Bosquejo de la Revolución" que ha dado a la prensa.
Habiendo renunciado esta Junta por varias causas largas de contar y señaladamente por una especie de conmoción y griterío en el cuartel de Patricios se eligió otra, compuesta de siete vocales y dos secretarios, sin entrar el depuesto virrey. Al poco tiempo se agregaron hasta veinte o más vocales, incluso el presidente Saavedra; y así se volvió todo un desorden y confusión en el despacho de los negocios, como se procedía de una revolución hecha sin plan alguno ni combinación como sigue hasta el día".



sábado, 18 de mayo de 2019

La siesta en Puelches

Foto: AlbertoGómez Huarte. 1938

A Negrita y Martín

Seguía a  Josecito al pozo de las piedras,
a veces, cuando el viento descansaba,
Puelches de ayer, en la esquina Sur del puente:
en su lomo cobrizo,   una promesa, enancada


La tarde sonreía antes de ocultar sus dientes
y  la  noche era un  puñal, desenvainado
Vuelvo a ver al José correr por la pendiente
alzando  a voz en cuello un canto alucinado


Clamor que acaso fuera  grito,
para espantar los fantasmas de la tarde
La soledad  es una trampa y no da treguas
una guarida donde el silencio aturde

el Reino de la siesta se llama picadero
desde su trono se evoca al pan tostado
la urgencia de un regazo, una lisonja
que acaso se prorrogue en un abrazo.


La casa  blanca del Curacó resiste ahí  como testigo
de  este exorcismo ingenuo de una infancia sin apuro.
Desde aquella lejanía  reverberan los detalles
del conjuro ,las flechas y  esa lonja salada  sin destino.


Josesito Alegre es un recuerdo color sepia en la memoria.
Y  ya es tiempo que les diga que he aprendido
que  alzar  la voz ,desafiando   a  la noche y sus hechizos,
viene muy bien para vencer   al   miedo… y al  olvido.







miércoles, 8 de mayo de 2019

Albricias del agua clara

El hombre, caminante en la siesta del desierto, eligió el sitio, hundió e trépano e instaló la bomba.
El hombre se llamó Eulogio Fernández García. Luego de secar el sudor de su frente olocó el cartel con la leyenda: “agua potable”.
Aliciente en la travesía, descanso en la soledad.
La bomba de agua, rodeada del cañaveral, persistió hasta entrados los setenta en la suave curva del medanal que prologa la encrucijada de Padre  eBuodo.
La bomba fue desaparecida en la bruma ominosa de los setenta. Y luego, claro, el cartel . Nadie recuerda detalles del  tarrito para beber , acaso sepultado por el arenal edificando una metáfora de tiempo. Datos de un país de despojos y desgarros.
Siguen ahí las cañas, estoicas, reverdeciendo en cada primavera, confirmando un lugar y una historia que acaso interese a nuestros nietos.

martes, 7 de mayo de 2019

Ramos padilla y el colibrí

Es jueves y atardece,
 jueves de  ronda
y es otoño.
A la hora de estas líneas todavía perseveraba en la avenida San Martín, frente al Juzgado Federal, un grupo de manifestantes auto convocados para ratificar su apoyo al juez que no vacila en levantar las banderas de dignidad y coraje ante el hedor que emana desde el Poder Judicial.
Fue una concentración que tonifica la memoria y vuelve a interpelar a las conciencias cívicas. Ni tantos ni tan pocos, como decían nuestros abuelos. En términos históricos, en las coordenadas fundantes de la patria, los suficientes.
No está en debate el factor cualitativo, pero el elemento cuantitativo desvela, preocupa y obliga a repensar las estrategias de articulaciones futuras.
“Barajar y dar de nuevo, ganarle la partida al as d bastos”
El ciudadano, que le debe a la escuela pública, buena parte de lo que es hoy se refugia en un recuerdo que proviene de esa etapa. A medida que responde y replica los abrazos y palmadas de una cofradía fraguada en la calle, acude a su memoria la fábula del colibrí, que acaso explique y vigorice cada una de las presencias de esta tarde.
Ahí va:
Alguna vez se desató un voraz incendio en la fronda y allí acuden, prestos a sofocar las llamas que comprometen su hábitat, los hombres y mujeres con sus tinajas, los niños con sus jarros. Los animales acarreando los toneles y hasta un minúsculo colibrí con una gotita de agua albergada en su pico.
Alguien, acaso con sorna, o tal vez invadido por la incredulidad, inquiere sobre la eficacia de la acción.
Yo –contesta el colibrí- hago mi parte…

ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...