miércoles, 30 de marzo de 2016

Deberes de marzo

Hemos andado mucho, compañera,
desafiando funestas melodías
en la afanosa  búsqueda
de amaneceres nuevos.
Y aquí estamos de nuevo, compañera,
burlando el fantasma que rondó
 semanalmente
los jueves por la tarde.
Buscando los rostros familiares
de los que estuvieron implicados
en esta testaruda idea
de procurarse un romance con la vida
hasta la muerte.
Todavía no es demasiado tarde
y ambos lo sabemos.
Es posible reiniciar aquellos ritos,
convocar a todos los amigos
y conspirar de nuevo
rumbo al legítimo objetivo
de conquistar
definitivamente
el cielo.
Estos años han dejado una enseñanza
que supera las barreras y los miedos:
es lícito soñar
pero hay que cumplir con esos sueños.
Hemos andado mucho, compañera,
para saber que no tenemos mucho tiempo.
Y aún así en todo nuestro tiempo…
lo asumimos en las tardes de esos jueves.

(marzo-1982)

miércoles, 9 de marzo de 2016

Esterina

Esterina Bértoli fue, lo que se dice, una dama fatal. Nacida en Suiza y radicada en Bulnes, edificó una familia que se preserva y aumenta aquí en La Pampa. Su primera muerte, en consecuencia, fue motivo de la congoja general. Cuenta su biznieto Daniel Bilbao que la “Nona” Esterina era vital y jocunda, seguidora hasta el fanatismo de Boca Juniors. Cuando frustró la tarea del sepulturero su nombre se hizo leyenda en el sur de Córdoba. Y esa leyenda se acrecentó a límites increíbles cuando murió y revivió por segunda vez para delicia y extrañeza de galenos y comadres. La nona perseveró en sus rutinas con el mismo empeño y alegría que siempre y esa circunstancia redobló el pesar cuando murió por tercera vez, a los 96 años de edad. No fue de muerte natural, fue de accidente: fregaba los pisos cuando tropezó y cayó infortunadamente. Comenta Daniel que cada vez que Riquelme ejecuta alguna maravilla no puede reprimir el gesto de mirar por sobre su hombro.

(de la serie inédita "Rimas")

domingo, 21 de febrero de 2016

Ofrenda

(foto Andino Digital)


Si pasábamos este domingo podríamos jugar la final del zonal con los de Pampero de Guatraché. Linda perspectiva, ser reconocidos en la Liga del Sur y acaso estrenar casacas nuevas. Pero falta mucho para eso. Ahora estamos enfrentando a los de Sporting Hucal. No parecen  muy habilidosos  pero tienen empeño y son fuertes. De eso se encarga la viuda  de Bencich: tenerlos bien alimentados  y contentos con la promesa vaga de alguna extra en la quincena. Nosotros hicimos la campaña con mucha garra y por eso llegamos hasta  aquí, algo inquietos e ilusionados. Enrique probaba su cábala una y otra vez. Escupía hacia el centro del eucalipto de la entrada e iba repitiendo los disparos. Si lograba dibujar  una “E” mayúscula era de buen augurio. Oscar, en cuclillas, sostenía la cabeza con las  dos manos en tanto estudiaba el precalentamiento de los rivales. Julio se esforzaba por meter   el tiento de la pelota entre el encordado porque, aseguraba, cada vez que cabeceaba el maldito tiento le marcaba la frente. Francisco estaba ensimismado, en un rincón, como siempre. No había demasiada  onda con él por su retraimiento. Por eso y algo más: salía con Griselda, la chica de nuestros sueños. La piba más linda del pueblo y la estrella  del barrio “Las Catorce Provincias”. Su casita era una de las más alejadas pero no conozco a nadie que en algún momento de su vida no se haya aventurado entre el  tamariscal,  desafiando  los perros de don Samuel,  sólo por una mirada de sus ojos oscuros.
 Por ahí andaban mis pensamientos cuando el Negro Ludueña tocó el silbato y los de Hucal se vinieron como si supieran. Hubo un primer tiempo para el olvido y un segundo de hacha y tiza. Casi al borde del complemento   el ruso Ivanoff nos metió un gol  como para la tapa  del Gráfico. Menos mal que ahí estaba Francisco  que primero le hizo un caño al ruso y luego la colocó en el ángulo conquistando el empate que nos llevaba a los penales y, quién sabe, a las diagonales de Guatraché.
No es un misterio para nadie  que los más inútiles van al arco. Yo soy uno de ellos. Tengo la única camiseta de Unión Deportiva que aun mantiene su intenso color verde. Me la estiro por enésima vez por si acaso se hiciera más ancha para tapar el inmenso arco. Estaba en eso cuando se arrimó Francisco hasta ponerse a mi lado. El Negro  ya había ubicado la pelota en el punto del último penal.  Francisco  me puso la mano en el hombro y preguntó:
-¿Tenés miedo?
Contesté avergonzado con un leve cabeceo.
--Tomá dijo extendiendo su mano derecha.
-Qué es- pregunté con cierta inquietud. .
Se acercó y susurró media docena de palabras al  oído .Sentí que mis mejillas enrojecían.
            Hubo una interpelación trunca suspendida en el aire y una  respuesta anticipada.
-¿No te lo imaginás?
Lo miré boquiabierto
-Dale.  A mi me dio suerte.
Refrené el  impulso inicial de retraer los dedos y, tras una breve vacilación, se  los ofrecí cara arriba con premura. Francisco,  labios apretados y mirada concentrada, comenzó a restregar sus yemas contra mis  palmas con disposición y energía.
Pensé…  Bueno, no les puedo contar lo que pensé.
 Hay emociones que tornan, a la razón, analfabeta.
Cuando el grandote de Hucal propinó  su feroz guadañazo mi cuerpo se arqueó y los brazos se alzaron como si quisieran tocar el cielo. Los ojos bien abiertos. Las manos,  tan extendidas, que hasta podrían atrapar  al sol. 







domingo, 14 de febrero de 2016

Ronda feroz en el Parque Infantil

hamacas del Parque Oliver

         La niña se balancea.
         Sus pupilas se han dilatado como un sol azorado.  Un enorme sol detenido en un punto infinito en el que no se observa nada.
         Su cuerpo es delicado y la leve brisa basta para columpiar a la niña que ayer nomás sustituyó a su ajada muñeca de pañolenci, ojos de nácar y cabellos claros, por cuatro paredes grises con olor a guiso.
         Ella… ¿ella es…?  La doméstica, dicen unos con cierto rubor en las mejillas.  Sirvientita, recalcan otros, ¡pero ché, la fámula!… en fin,… esa muchacha, murmuran las vecinas tras las ventanas entornadas.
         -La he visto hasta hace poco jugar en los baldíos.
         - Nosotros, cada tanto, pasamos por su casa allá en la villa.
¿Ella es la de los bailes del domingo?
         -No. Es la chiquilla que juega a las muñecas cuando culmina con la limpieza de las casas.
-         - ¿Esa? ¡pero si ayer la vi, cruzando la placita!
         La niña se balancea.
         Mansamente, quizás porque tiene todo el tiempo del mundo.
         Dicen que corrió y hasta gritó en la tibia noche del poblado. Pero no hubo quien concluyera en que no son las mismas vociferaciones  que suelen imperar por las tardes. Chilló.  Su frágil cuerpo de niña se introdujo    furioso en el juego que alguna vez soñó de otra manera.
         Acaso hizo algo más. Seguramente arañó, babeó, lloró, se arrastró.  En fin, todas esas cabriolas que realizan las niñas cuando son niñas.
         Estas materias colman el universo coloquial de las comadres en la apacible aldea que era Santa Rosa en los años treinta.
         -Sobre eso, señor, nada sabe la policía.
         La niña se balancea, como siempre quiso hacerlo en ese sitio y nunca tuvo tiempo.
         Se mece.  Por última vez en el Parque Infantil. El lugar de hamacas y escondidas.

sábado, 6 de febrero de 2016

QUE VES CUANDO ME VES

(publicado en LA en 1994)

            En la Argentina del primer piso alguien asoma al balcón por donde pasa la gente y mira. En la del subsuelo otro alza los ojos hacia el cielo y ve. Son dos maneras de contemplar en este país de los desvelos.
            En el país de arriba rinden culto al altar del movicom mientras Dios toma sol en Punta del Este asediado por la prensa de la otra orilla. Abajo, en tanto, una multitud de promesantes desfila para tocar a San Cayetano.
            Al que ve no le gusta lo que ve. Los de arriba lo han educado para que reniegue de si mismo. Es la paradoja está el punto de contacto: ambos odian lo mismo.
            Fukuyama sonríe en las alturas; el nos ama. Pero….¿qué es esa sombra que avanza desde Chiapas?
            Zapata cabalga nuevamente en la desmesura americana. Aquí en tanto, el héroe nacional es el Malevo. Pronto será un nuevo Bairoletto. Aquí hasta Videla puede ser un nuevo Bairoletto.
            No, Videla no, porque en el país de los olvidos Videla nunca dejó de ser un hombre ejemplar.
            ¿Ves lo que yo veo?
            Cuenta Osvaldo Bayer que en Brasil se lanzó una campaña para evitar que la gente mantuviera animales domésticos porque estos, cuando escapaban, penetraban en la fronda alternando la armonía de los animales salvajes. Al mismo tiempo decenas de miles de hectáreas de bosque eran arrasadas por las multinacionales. Es como dijo don Atahualpa: a veces el árbol impide ver el bosque.
            El ejemplo aflora en razón de que en el país de los diez millones de habitantes por debajo de los límites de la pobreza y otro tanto haciendo cola para ingresar nos embarcamos en un debate tramposo, apresurado y falaz donde la Constitución es la convidada de piedra.
            En la patria de abajo el hambre danza un tanto lastimero y feroz; el llanto aumenta el fango y es cada vez más grande como portafolios en el PAMI.
            En el país de arriba la música es Light y celestial. Hay que mirar hacia delante, no hay que quedarse, viejo.
            En la Argentina de los que se miran el ombligo la realidad es una pelusa.

miércoles, 27 de enero de 2016

¡Quince mil!

QUINCE MIL. El inapelable contador del servicio de Blogspot  ha indicado que en la segunda semana de enero  de 2016  esta página ha alcanzado las 15.000 lecturas. El registro anterior de 14.000 fue obtenido el lunes 9 de noviembre de 2015. A poco más de dos años de iniciada en forma sistemática , nos sentimos muy gratificados por esta inmensa muestra de interés y afecto de los lectores.
Una cifra acaso inusual para una página  de autor, literaria y  del sur. 
Muchas gracias por la perseverancia. Retribuiremos  con el compromiso de mejorar y ampliar al máximo de nuestras capacidades.
JCP

viernes, 22 de enero de 2016

El desocupado

(publicado por primera vez en el  diario La Arena en 1978)

La risa –decía Rabeleis- es propia del hombre. Esa facultad ya no es natural de un sector de la población que transita su angustia por el país tras el rótulo de “desocupado”.  La legión de hombres y mujeres sin empleo ha pasado a engrosar la lista de nuestras profesiones cotidianas.
            Así, desocupado se esgrime como quien se presenta “doctor”, “abogado”, “carnicero”, etc.
            Como toda persona enrolada en determinada actividad al desocupado presenta también características (modalidades, criterios, modos de enfocar la vida) particulares.
            El ocupado pierde su trabajo e ingresa en un mundo desconocido, cruel, con una filosofía propia.
            Y aquel que antes era eficiente, audaz, con iniciativas, va perdiendo todas estas facultades ante las sempiternas negativas a su requerimiento de trabajo.
            El desocupado comprende que ha estado habitando un mundo desconocido, hostil. Esta revelación –sumada a su problema- lo toma desconfiado, inseguro y le crea un problema familiar y social. Cada vez vacila más aquella capacidad que lo hacía mostrarse como el hombre que “vale tanto” que “es capaz de tanto”.
            Ahora, su presentación se ha modificado. Es el que pide cualquier cosa, las changas los corretajes, lo que sea con tal de salir de la nueva posición en que está inmerso.
            Si el desocupado es soltero se irá a otros lugares a probar fortuna. No regresará, salvo que la consigna, pues no quiere sumar un lauro más a la larga lista de frustraciones cotidianas, la de encontrarse con sus amigos y que le pregunten ¿cómo te fue?
            Si el desocupado es casado, su problema es mayor. Permitirá que su compañera solvente el pesado lastre de la economía hogareña con su solo salario. Pero al tiempo, esa situación se torna insostenible.
            El desocupado, que aún no puede desarraigarse de la condición machista de esta sociedad, no aguanta esta situación, s torna irascible, su inseguridad crece y su actitud desarmoniza su hogar.
            La familia por su parte también recibe estas influencias. La esposa asume en la mayoría de los casos una actitud comprensiva que de tan evidente, se convierte en una peligrosa trampa. El desocupado se retrae el cariño y desprecia las efusiones.
            Los restantes miembros del clan familiar (suegros, padres, tíos) que al principio fueron los campeones de la comprensión y de las muestras de ánimo comienzan a emprender la retirada. Por algo será que estás así, concluyen, para justificar su alejamiento.
            ¿Y los amigos del desocupado? Al principio lo consuelan, lo apoyan económicamente, hasta que advierten que el desocupado ha dejado de pertenecer a su grupo.
            Claro, el desocupado no va al club, al cine, sus temas de conversación han sido suplantados por los de la resolución de sus problemas.
            Es entonces que sus amigos y conocidos lo empiezan a ver como la representación concreta de todo lo que ellos no quieren para sí. El desocupado se convierte para cualquiera en el exponente de la propia miseria, de la soledad. El potencial enemigo de nuestra estabilidad laboral, si el desocupado consigue tanto es porque se lo ha restringido a otro. Esta es la conclusión a que se llega en esta deformada situación.
            Y esto es válido también entre desocupados. Se rehuyen, evitan y son remisos a cambiar información, es la competencia entre desocupados para dejar de serlo.
            Entonces, el desocupado continúa solo, cada vez más solo y sumando angustias. Porque… ¿quién emplea a un desocupado? El desocupado ha perdido iniciativa, no es productivo, su misma condición de desempleado (de haber sido despedido, prescindido, inhabilitado) suma un argumento en su contra.
            Aunque también presenta algunos beneficios. El desocupado se “regala”, cobra barato, se resiste a los planteos laborales… Claro que estos atributos no pesan tanto como los anteriores.
            Al desocupado le quedan entonces pocas alternativas. A algunas se resiste y otras lo están tentando.


miércoles, 20 de enero de 2016

Opciones


            -Mirá pibe, yo se lo que te digo, así que haceme caso. Vos aquí tenés tres posibilidades. Me decís lo que te pregunto y te vas de acá con solo dos o tres cachetazos. Te resistís y te damos máquina hasta que te quebramos o directamente sos boleta. ¿Me entendiste? ¿qué decidís?

            - ¡H i j o   d e   p u t a!

domingo, 10 de enero de 2016

Cambiemos

Modus perandi:p or la espalda
Cambiemos

Balas  de goma a los obreros de Cresta Roja, balas de goma a los despedidos de La Plata, entre ellas a la espalda de una mujer que tendrá de por vida el registro de este tiempo violento. Balas de goma en las Itakas que la  seguridad ” apostó para preservar los bienes de la  toma tan simbólica como pacífica de los desempleados de la comuna de  Santa Rosa. Se abren las  apuestas para establecer cuanto  tiempo  transcurrirá para que el compuesto de las vainas mute por un material más duro.
         La respuesta la tienen las víctimas de ahora y la presumen las de mañana. Porque una cosa es segura: persistirán las balas para reprimir la protesta social, porque este procedimiento forma parte del catecismo del nuevo gobierno cuyos predicadores más fervorosos (Bulrich-Michetti) lo repiten ante el hartazgo en los  viejos y renovados medios de comunicación.
         Para colmo, el grado de alvearización del socio principal, el radicalismo, ha llegado a tal grado que con estas tres semanas de ignominioso silencio ha sepultado para siempre las expectativas que el partido de Alem, del viejo Lebenshon, de Solari Irigoyen, de Karacachoff…de Ariel Velázquez (Si se nos exige algo más de actualidad  digamos del partido de Raúl Alfonsín) reaccione ante la ignominia.
         Hay algo de inocencia en esta manifestación expectante y está dado por la verificación de la incapacidad de respuestas condignas en este último lustro por parte de los componentes centrales de esta agrupación que al cabo de poco más de un siglo decidió su suicidio.     
         Muy pocos de ellos, y de ese porcentaje de argentinos que decidió que un representante de la derecha más ortodoxa llegara al gobierno por voto popular,  podrá argüir inocencia o desconocimiento.
         Porque Macri no mintió, para nada. Fue fiel a sí mismo en sus constantes visitas a  la embajada de EEUU, ante los foros económicos, ante esa vaguedad   llamada “el campo”  que actúa como tapadera de la Sociedad Rural. Macri no mintió en su debate con Chavez ni en sus tenidas gastronómicas con Mirtha. Nunca ocultó su pensamiento de clase salvo, acaso, cuando en los últimos días de campaña su gurú latinoamericano le aconsejó que ejecutara “La Gran Menem” inflando globitos, desdiciendo sus dichos y ensayando nuevos pasos de baile por si acaso el balcón…
         Los exégetas de Cambiemos lo sabían. Obnubilaron sus juicios tras el festival del colorinche  y la vacuidad. Ya no aparecen  en faceook y sería bueno que alguien lo hiciera para lograr algo de catarsis, dónde ensayar la sorna o descargar la bronca.
         Macri, la representación más ostensible de esa figura ambigua que llamamos “poder” ahora tiene, también el gobierno. El sueño de los dictadores catapultado por los mecanismos de la democracia burguesa.
         Ya  lo había dicho ese anciano, y acaso primer literato norteamericano “las elecciones siempre perpetúan las eternas injusticias del Estado” Hablamos de Torheau, que entre otras cosas  produjo ese manual para desobedientes tan apto y tan actual para estas vacaciones, indispensable para el bolsillo de los caballeros o la cartera de la dama.
         En el firmamento de las respuestas a tanta pálida ya han amanecido- como siempre- las proclamas más activas y esperanzadoras de parte de esa porción de argentinos que  Scalabrini, con tanta precisión y poesía, llamara “subsuelo de la patria”
         Las visualizamos en más de media docena de movilizaciones en las calles céntricas de Santa Rosa  y frente a Radio Kermes: por la democracia, contra el ajuste, contra los despidos o la liberación de genocidas y  por la ley de medios.
         Como era previsible el movimiento  espontáneo tuvo reflejos más certeros   e inmediatos que  la mayoría del establishment  político partidario. Su fortaleza radica en su convicción de origen  y pertenencia  y un ofensor unificado. Su debilidad: la incertidumbre acerca de qué compuesto de clase ganará su conducción, porque ya se sabe que si invaden los marines no es lo mismo que la resistencia la lidere El Eternauta que el Pato  Donald, para hacerla simple y menos complicada.
         En la  mediatarde  de este  viernes pegajoso de enero muchos estarán lucubrando acerca de los deberes de la hora. El qué hacer, lo que ciertamente nos remite a los maestros que  sobre este mismo tópico ya formalizaron una representación del porvenir con mucha mayor enjundia de lo que se puede esperar de este texto de contingencia.
Por si no bastare, por si hiciera falta  alguna otra precisión nos refugiamos en lo que el genio de Einstein resumió en nueve palabras: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"

Juan Carlos Pumilla



         

ABRAZO, AHÍ

Hoy Pablo Grillo cumple años, y su nombre se vuelve más que un recuerdo: es presencia viva. Su mirada —esa que alerta y sostiene— atraviesa ...