Cuando le sonreí se
tranquilizó. Extendió su brazo sin alzar la vista Dije: “está bien, andate”.
Examiné su espalda algo encorvada y me detuve en la nuca. Tenía una mancha de
nacimiento. Apunté.
(de la serie minicuentos de 33 palabras)
La memoria es un tatuaje del alma. Se lleva en la conciencia y obedece a sus dictados. Indeleble, eterno, nos dice quiénes fuimos y revela lo que somos. Testimonio para presentir destinos y decidir qué haremos
No sólo empatía, dicen, también le falta calle. “Si se quedan sin plata verdaderamente el día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para viv...
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